Una mujer de 79 años, la reclusa más longeva de Francia, es juzgada por un asesinato de 1995
Marie-Thérèse Garcia, de 79 años, se sienta en el banquillo de los acusados en Versalles por el secuestro y asesinato de su excuñada Corinne Di Dio, cuyo cuerpo desmembrado apareció en el río Sena en 1995.
Un cuerpo sin cabeza ni manos emerge del Sena
Corinne Di Dio desapareció en junio de 1995, cuando tenía 37 años. Días después, un baúl metálico atado con una cadena fue hallado flotando en el río Sena, al oeste de París. En su interior estaba el cadáver desmembrado de una mujer, sin cabeza ni manos. La identificación del cuerpo como el de Di Dio no llegó hasta 1997.
El avance del ADN y la detención de «Ma Dalton»
La investigación se reabrió gracias a la tecnología del ADN. Dos cabellos encontrados en el interior del baúl fueron vinculados a Garcia o a otra mujer de su línea materna. En 2023, fue encarcelada a la espera de juicio, y la prensa francesa la apodó «Ma Dalton» por la abuela del cómic Lucky Luke. Garcia se declara inocente y asegura que el caso contra ella está «construido sobre arena».
Los vínculos con el crimen organizado, clave del caso
Tanto Garcia como la víctima estaban conectadas con el hampa. Di Dio fue amante de Antonio Marquez-Gomez, vinculado al tráfico de drogas, y madre de su hijo Romain, que entonces tenía 10 años. García mantuvo una relación con Francisco, hermano de Antonio. La fiscalía sostiene que Garcia tendió una trampa a Di Dio en su domicilio cercano a Rambouillet, donde la apuñaló y desmembró. El móvil sería un pacto con Marquez-Gomez para alejar al niño de su madre, así como un rencor por una infidelidad con Francisco.
La versión de la defensa y el testimonio del hijo
La defensa alega que el método del crimen corresponde a «los métodos del hampa, del crimen organizado», no a una mujer sin antecedentes. El hijo de la víctima, Romain, declaró que días después de la desaparición, Garcia se lo entregó a su padre en Madrid, donde comenzó una nueva vida que califica como «una cicatriz». Otro testimonio clave es el de la hija de la acusada, Nancy, que en 2004 afirmó haber oído a su madre hablar de un asesinato por teléfono.
Antecedentes: declaraciones comprometedoras y un caso paralelo
En 2022, la policía intervino el teléfono de Garcia tras la desaparición de una pareja joven, parientes lejanos suyos. En una grabación, fue escuchada diciendo que si atrapaba a los culpables, «los cortaría en pedazos y los metería en una maleta». Garcia afirma que el caso se basa en pruebas circunstanciales y que el color de los cabellos encontrados no coincide con el suyo en aquella época.
Un juicio con sombras del pasado y un acusado huido
El juicio se alargará tres semanas y la fiscalía intentará demostrar la culpabilidad de Garcia. Antonio Marquez-Gomez, también acusado de asesinato en este caso, se cree que reside en Colombia y está ilocalizable. El caso deja abiertas preguntas sobre la implicación del crimen organizado y la justicia tardía en un crimen de hace tres décadas.