Indonesia rechaza créditos de carbono por riesgos ecológicos
Financiar la conservación con créditos de carbono y turismo premium amenaza hábitats. El gobierno indonesio explora programas en el Parque Nacional Way Kambas para cerrar la brecha de financiación, pero generan controversia por gobernanza y transparencia.
Financiación insuficiente y soluciones polémicas
Los parques nacionales de Indonesia reciben solo unos 5 dólares por hectárea al año, muy por debajo de los 18 dólares estimados. Para cerrar esta brecha, el gobierno impulsa créditos de carbono y turismo premium en áreas protegidas, como el Parque Nacional Way Kambas, hábitat crítico para especies en peligro como el elefante de Sumatra, el tigre de Sumatra y el rinoceronte de Sumatra.
Preocupaciones sobre gobernanza
Un informe de Tempo destaca la influencia de actores con conexiones políticas e intereses comerciales. Los críticos señalan que el proceso de planificación carece de transparencia y excluye a la sociedad civil. Se teme que los motivos de lucro superen los objetivos de conservación.
Riesgos ecológicos en Way Kambas
La propuesta rezonificaría la mitad del área central del parque para créditos de carbono y turismo. Los ecólogos advierten que convertir praderas en plantaciones densas alteraría la alimentación y los corredores de movimiento del elefante de Sumatra. Esto podría intensificar los conflictos con las comunidades cercanas al empujar a los elefantes fuera del parque.
Desajuste entre carbono y biodiversidad
Una revisión global en Nature Reviews Biodiversity muestra que los mercados de carbono no se alinean plenamente con los objetivos de biodiversidad. Requisitos como adicionalidad, fugas y permanencia pueden entrar en conflicto con las necesidades ecológicas, generando incentivos perversos y prioridades desalineadas.
Lecciones del turismo premium en Botsuana
En el delta del Okavango, un modelo de turismo de alto valor limita visitantes pero enfrenta desafíos persistentes: alta propiedad extranjera, fuga de ingresos y distribución desigual de beneficios. El modelo restringe el acceso a la tierra para las comunidades locales, lo que plantea dudas para Indonesia.
Alternativa: redirigir subsidios dañinos
Las subvenciones ambientalmente perjudiciales superan los 2,5 billones de dólares anuales a nivel mundial, apoyando combustibles fósiles, agricultura industrial y pesca. CIFOR-ICRAF propone redirigir parte de estos fondos, lo que podría superar los ingresos de los créditos de carbono en un solo parque. Costa Rica es un ejemplo exitoso tras eliminar incentivos a la deforestación e implementar pagos por servicios ambientales.
Implicaciones y camino a seguir
Indonesia no debe confiarse en cerrar la brecha con programas controvertidos. Es necesario establecer transparencia en los objetivos y la gobernanza, y abrir consultas con comunidades y sociedad civil. Las instituciones financieras internacionales deberían redirigir su entusiasmo hacia la eliminación de subsidios que financian la destrucción de la naturaleza.