La pérdida de bosques primarios cayó en 2025, pero la tregua es temporal
La reducción de la pérdida de bosques tropicales primarios en 2025 se debió a una disminución de incendios tras las sequías de 2024, no a un cambio estructural en las causas de la deforestación. El descenso representa un respiro pasajero por condiciones climáticas favorables.
Un respiro climático, no estructural
La tasa de pérdida de bosques primarios tropicales cayó en 2025, revirtiendo los récords de 2024. La reducción se debió a que las presiones climáticas se aliviaron y el área perdida por incendios disminuyó. Las causas profundas —expansión agrícola, aplicación irregular de la ley y estrés climático— persisten sin cambios. La mejora de un año no altera la tendencia.
El papel creciente del clima en la pérdida forestal
La pérdida forestal es menos predecible y depende del clima. Los incendios representan una gran parte de la pérdida mundial de cubierta arbórea y su comportamiento sigue las temperaturas y las precipitaciones extremas. Los incendios repetidos adelgazan las copas y secan el suelo, erosionando la capacidad de recuperación del bosque. En partes del Amazonas, la degradación se ha convertido en un precursor de la pérdida total.
Previsión de un nuevo El Niño en 2026
Las previsiones apuntan a un probable fenómeno de El Niño en 2026, con condiciones más secas en el Sudeste Asiático y el Amazonas. Eventos pasados han preparado el paisaje para los incendios. Estas perturbaciones llegan sobre una «normalidad» más cálida, lo que aumenta la probabilidad de daños catastróficos.
Éxitos frágiles y retrocesos en la gobernanza
Brasil mostró lo que puede lograr la aplicación sostenida de la ley, con tasas de deforestación que se acercan a mínimos históricos a principios de 2026. Indonesia también registró reducciones a largo plazo. Sin embargo, Bolivia registró uno de los niveles más altos de pérdida de bosque primario de su historia tras los incendios de 2024, y ahora ocupa el segundo lugar mundial. La pérdida en Bolivia se debe a una combinación de incendios y expansión agrícola, incluida la ganadería y la soja.
Ganancias intermitentes, no un cambio permanente
Los motores económicos de la pérdida forestal (agricultura, plantaciones, infraestructura, tala y minería) operan a gran escala con financiación constante. Los esfuerzos de protección dependen de financiación a corto plazo y apoyo político voluble. El resultado es un patrón de ganancias intermitentes, no un descenso permanente. En la República Democrática del Congo, la pérdida de bosque primario sin incendios alcanzó un récord en 2025 debido a la agricultura a pequeña escala, la producción de carbón vegetal y el desplazamiento por conflictos.
La prueba inminente del próximo año
La tendencia a la baja de 2025 refleja un momento en que varios factores climáticos se movieron en dirección favorable, pero no marca un cambio en la trayectoria a largo plazo. Si El Niño se desarrolla como se espera, pondrá a prueba si las ganancias recientes pueden resistir el regreso de las condiciones secas. Un nuevo repunte de los incendios borraría rápidamente el progreso. La reducción de la pérdida forestal es posible, pero consolidarla es otra cuestión.