Trump gana batalla legal para construir su salón de baile en la Casa Blanca
Un tribunal federal de apelaciones permitió seguir adelante con la construcción del salón de baile de 8.400 metros cuadrados y 400 millones de dólares. El proyecto, inicialmente bloqueado por un juez, reveló la existencia de un búnker subterráneo en el Ala Este que data de 1942.
Un proyecto revela secretos de seguridad
El Fideicomiso Nacional para la Preservación Histórica impugnó el proyecto. La disputa judicial desveló la historia de un búnker bajo el Ala Este. El refugio antibombas se instaló en 1942 durante la presidencia de Franklin D. Roosevelt tras la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial.
El búnker y sus ocupantes históricos
El vicepresidente Dick Cheney fue llevado al búnker durante los ataques del 11 de septiembre de 2001. Un agente del Servicio Secreto lo condujo allí. En 2020, Donald Trump también fue trasladado al búnker durante las protestas por la muerte de George Floyd. El historiador Garrett Graff explicó que el Centro de Operaciones de Emergencia Presidencial siempre fue pensado para un uso de corto plazo.
El salón de baile como elemento de seguridad
Matthew Quinn, subdirector del Servicio Secreto, afirmó en documentos judiciales que el proyecto es necesario para proteger las estructuras subterráneas. “Dejar el proyecto sin terminar pone en peligro la capacidad del Servicio Secreto de cumplir su misión legal de proteger al presidente”, escribió Quinn. Trump detalló que el techo es a prueba de drones y que se están construyendo refugios antibombas y un hospital.
Orígenes del búnker bajo el Ala Este
El búnker se instaló en 1942 como refugio antibombas para el presidente Franklin D. Roosevelt durante la Segunda Guerra Mundial. El hermetismo de seguridad ha limitado la información disponible sobre esta instalación.
Futuro incierto del proyecto
La Corte de Apelaciones para el Circuito del Distrito de Columbia revisará el caso el 5 de junio. El gobierno argumentó que la parte subterránea necesita la estructura superior para funcionar. Los contribuyentes pagarán los aspectos de seguridad, mientras que Trump afirmó que el costo del salón de baile se cubrirá con donaciones.