La minería histórica en Tasmania deja ríos «biológicamente muertos»
La minería de cobre con más de un siglo de actividad ha degradado severamente el ecosistema del Río King. La contaminación por drenaje ácido y metales persiste tras el cierre de las minas, afectando a la biodiversidad y suponiendo un riesgo global según los científicos.
Un legado tóxico en las aguas
El Río King, en Tasmania, presenta secciones descritas como «biológicamente muertas» por la Autoridad de Protección Ambiental de Tasmania. La contaminación se origina en Mount Lyell, una de las mayores minas de cobre históricas de Australia, cuyos residuos se vertieron al Río Queen, afluente del King. Aunque el vertido a gran escala cesó y la mina cerró en 2014, la contaminación permanece en aguas, sedimentos y llanuras aluviales.
Un problema global con raíz local
Un estudio global de 2023 en Science estima que los residuos de minas antiguas han contaminado cientos de miles de kilómetros de ríos en el mundo. Unos 23 millones de personas viven en llanuras aluviales afectadas por concentraciones potencialmente peligrosas de metales tóxicos. Mark Macklin, profesor emérito de la Universidad de Lincoln (Reino Unido), señala que «los ríos recuerdan la minería» y que esta contaminación es más extensa de lo reconocido.
Antecedentes: Un siglo de minería sin control
La minería de cobre en Tasmania se llevó a cabo durante más de 100 años con una supervisión ambiental mínima o nula. Las operaciones descargaban residuos y estériles directamente en los cursos de agua, incorporando el legado minero a los sedimentos de los ríos. Los científicos como Owen Missen, geoquímico de la Universidad de Tasmania, explican que el drenaje ácido de mina disuelve metales como cobre, zinc y hierro, que se acumulan aguas abajo.
Repercusión en la biodiversidad y la salud
La contaminación ha eliminado especies acuáticas sensibles, como efímeras, plecópteros y tricópteros, base de la cadena alimentaria. La pérdida de biodiversidad afecta a peces nativos como los galáxidos. El legado minero llega hasta el mar, a la bahía de Macquarie, hábitat de la raya de Maugean, en peligro crítico. Los riesgos para la salud humana se centran en la exposición a largo plazo a través de alimentos o agua, aunque se consideran menores que los riesgos ambientales.
Cierre: Un aviso para la era de los minerales críticos
Tasmania sirve como caso de estudio y advertencia global mientras aumenta la demanda de minerales para vehículos eléctricos y servidores de IA. La remediación es compleja y costosa. La Ley de Reducción del Drenaje Ácido del Monte Lyell de 2003 permitió acciones, pero la contaminación persiste. El cambio climático, con eventos de lluvia extrema, puede remover y mover los sedimentos contaminados, agravando el problema a largo plazo.