El Gobierno descarta restricciones de horario en el estado de excepción
El estado de excepción en Bolivia no impone un toque de queda ni paraliza actividades cotidianas, según afirmó el portavoz presidencial, José Luis Gálvez. La medida se centra en desbloquear carreteras tras 51 días de conflicto y 46 de bloqueos.
Objetivo prioritario: liberar las rutas y proteger servicios esenciales
El portavoz presidencial, José Luis Gálvez, aseguró que la Policía y las Fuerzas Armadas se concentrarán en despejar las carreteras para garantizar el abastecimiento de alimentos, medicamentos, oxígeno y combustibles. No existe un plan para intervenir ciudades, descartando operativos en La Paz, El Alto, Cochabamba o Santa Cruz. Gálvez explicó que los bancos, mercados, hospitales y comercios funcionarán con normalidad.
Actividades prohibidas y derechos vigentes
El estado de excepción prohíbe obligar a personas a participar en bloqueos, impedir el transporte de alimentos y medicamentos, obstaculizar ambulancias, atacar infraestructura pública y portar armas de fuego. Gálvez reiteró que los derechos constitucionales permanecen vigentes y que cualquier intervención respetará los derechos de los movilizados, garantizando la salud, alimentación y libre circulación de la población.
Antecedentes del conflicto
La medida se decreta tras 51 días de conflicto y 46 de bloqueos que afectan el tránsito interdepartamental. El Gobierno busca restablecer el suministro de productos básicos y permitir que transportistas y pasajeros varados retornen a sus hogares.
Implicaciones de la declaratoria
El Ejecutivo espera que la liberación de rutas reactive los viajes nacionales, el ingreso de alimentos y medicamentos, y la actividad productiva y comercial. El diálogo con sectores movilizados continúa abierto, pero las carreteras deben quedar despejadas para recuperar la normalidad.