Las colonias menonitas: agentes sistemáticos de deforestación en Latinoamérica
Un millón de hectáreas es la estimación directa de deforestación atribuible a colonias menonitas en Sudamérica, según un análisis publicado el 3 de junio de 2026. El texto, firmado por Timothy J. Killeen, examina cómo estas comunidades actúan como catalizadoras de la transformación del bosque en el Gran Chaco y la Amazonía Andina durante más de cinco décadas, sin que existan políticas de compromiso por parte de gobiernos u ONG.
La huella ecológica de una comunidad estructurada
Las colonias menonitas operan dentro de la ley mediante la compra formal de tierras, aunque la cadena de adquisiciones suele incluir actividades ilegales previas. El patrón de asentamiento es uniforme: consejo comunitario identifica un bloque grande de tierra barata en zona fronteriza, lo adquiere, lo subdivide y lo despeja simultáneamente. La conversión total del paisaje elimina cualquier vestigio de hábitat natural.
Impacto más allá de los límites de la colonia
Los efectos indirectos se extienden gracias a las carreteras de acceso que abren el bosque circundante a otros colonos. La infraestructura comercial creada —depósitos de combustible, estaciones de grano, concesionarios de maquinaria— genera condiciones para que agricultores no menonitas también prosperen. Una colonia actúa como catalizador de la deforestación de paisajes enteros.
Bolivia: el caso más documentado de transformación fronteriza
La primera colonia, Tres Palmas, se estableció en 1954 cerca de Santa Cruz. Desde entonces, las colonias hijas han avanzado progresivamente hacia el bosque. En la región de Chiquitania, los agricultores menonitas han utilizado tecnología para superar las limitaciones de los suelos ácidos. La deforestación directa se estima en cerca de un millón de hectáreas (casi 2,5 millones de acres).
La excepción brasileña y el vacío de políticas
Brasil no alberga colonias menonitas debido a su constitución y una ley de 1971 que imponen limitaciones estrictas a la propiedad rural por extranjeros. Esta ausencia ha creado un punto ciego en las políticas, ya que Brasil domina el espacio político amazónico. Ninguna entidad ha intentado comprender o abordar este factor de deforestación, ni siquiera en Bolivia.
El caso para el compromiso directo
A pesar de la insularidad cultural y las barreras del idioma, el análisis sostiene que las colonias son interlocutores eficaces porque los consejos comunitarios tienen autoridad real para tomar decisiones. Los acuerdos negociados se implementan de manera consistente en toda la colonia. Organizaciones menonitas progresistas en Norteamérica ya han incorporado el cuidado de la creación en sus declaraciones de visión.
¿Qué hacer ante los pioneros piadosos?
El autor propone múltiples frentes de acción: reformar los mercados de tierras rurales, cerrar la frontera forestal, incluir los territorios menonitas en la vigilancia nacional de la deforestación y aplicar los requisitos de conservación que corresponden a todos los propietarios privados. Los pioneros menonitas han transformado la frontera forestal sudamericana con una eficiencia notable y desafortunada. La pregunta es si los marcos legales y civiles pueden involucrarlos como socios en una transformación diferente.