El sector camélido boliviano sufre fragilidad estructural
Caída de precios, falta de políticas y de tecnología exponen fragilidad estructural del sector camélido en Bolivia, según advertencia de productores y especialistas de este 28 de abril de 2026.
Paralización de Pro Camélidos 2 por falta de financiación
Uno de los principales problemas es la paralización del programa Pro Camélidos 2. El Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) debe financiarlo, pero la Asamblea Legislativa aún no ha aprobado los fondos. Eliseo Apaza Sánchez, expresidente de la Asociación Departamental de Productores de Camélidos de La Paz, afirmó: “En este momento no hay ningún programa que esté ayudando al productor camélido a nivel nacional”.
Ausencia de mataderos certificados
Apaza advirtió que no existen mataderos certificados en funcionamiento. El matadero de Palcoco está inactivo y el de Catacora no cuenta con permisos sanitarios. Ello imposibilita cumplir estándares internacionales para exportar carne desde regiones como San Andrés de Machaca.
Caída de precios y enfermedad parasitaria
Los precios han caído de forma significativa. El kilo de carne de llama descendió de 40-42 bolivianos a 30 bolivianos. La fibra de alpaca blanca pasó de 100 a 60 bolivianos y la de colores cayó de 50 a entre 35 y 40 bolivianos. Además, la sarcocistosis afecta a cerca del 60% del hato, impide la exportación de carne y no cuenta con tratamientos efectivos. “No hay vacunas ni medicamentos, y Bolivia debería liderar la investigación para encontrar una solución”, sostuvo Apaza.
Factores climáticos agravan la crisis
La falta de lluvias en febrero ha reducido la disponibilidad de forraje. La escasez de agua amenaza con provocar una alta mortandad de animales entre agosto y octubre.
Antecedentes de programas temporales sin continuidad
El investigador Magín Herrera aseguró que Bolivia carece de una política de Estado para el sector camélido. Han existido proyectos pasajeros como el Proyecto Vale (2008-2010) y Pro-Camélidos (2017-2020), que no lograron consolidarse a largo plazo. Herrera calificó la gestión actual como débil: “No existe una estructura sólida capaz de implementar políticas ganaderas”.
Implicaciones para 80.000 familias dependientes
Bolivia cuenta con más de 3 millones de camélidos y alrededor de 80.000 familias dependen directamente de esta actividad. El sector enfrenta cambio climático, baja industrialización y limitado acceso a mercados. Herrera concluyó que la solución pasa por “una política estructural que entienda la complejidad del sistema productivo”, con inversión en agua, forraje, genética y capacitación.