YPFB encara una crisis con nuevo presidente y caída de gas
La reorganización de YPFB se perfila como una opción ante la crisis de la petrolera estatal, marcada por problemas de calidad y desabastecimiento de combustibles y por la inestabilidad en su cúpula. Sebastián Daroca tomó posesión como nuevo presidente, el tercero en casi seis meses de Gobierno.
Nuevos nombramientos en plena crisis
Sebastián Daroca asumió el jueves como presidente de YPFB en reemplazo de Claudia Cronenbold, quien renunció el miércoles tras menos de un mes en el cargo. Cronenbold sucedió a Yussef Akly. En su renuncia, señaló que la empresa está en “un estado institucional significativamente más deteriorado de lo previsto”, atribuido a gestiones de Evo Morales y Luis Arce. El miércoles, el presidente Rodrigo Paz nombró a Carlos Blanco como nuevo ministro de Hidrocarburos, en sustitución de Mauricio Medinaceli.
Problemas de combustible y denuncias de boicot
La crisis de carburantes incluye el mal estado de la gasolina y un reciente desabastecimiento de diésel. El problema de la “gasolina desestabilizada” surgió tras la retirada de la subvención a los combustibles a mediados de diciembre. YPFB atribuyó la mala calidad a un problema “heredado” tras hallar restos de plomo y manganeso. Paz afirmó que se debía a un “boicot” de “mafias” internas. Se creó un sistema para resarcir a los usuarios afectados.
El agotamiento del gas agrava la situación
Parte de la crisis se debe al agotamiento de los yacimientos de gas, que afecta la captación de la renta petrolera. Las reservas probadas de gas son de 3,7 TCF, frente a los 10,7 TCF de 2017. El analista Álvaro Ríos señaló que YPFB “necesita achicarse” y concentrarse en el abastecimiento, ya que es “inmanejable” por el poder político y cuenta con unos 5.000 empleados.
Antecedentes de inestabilidad institucional
Raúl Velásquez, de la fundación Jubileo, explicó que YPFB “tiene serios problemas desde un inicio” y que, pese a intentos de institucionalización, se sumió en falta de transparencia e ineficiencia. Mencionó que hubo 16 presidentes ejecutivos interinos en 20 años y once empresas subsidiarias con duplicidad de funciones.
Implicaciones de la crisis en YPFB
La solución no pasa solo por cambiar al presidente o al ministro. Según Velásquez, es preciso “designar nuevas autoridades” por vía parlamentaria, iniciar una reforma institucional y “descontaminar” el directorio de influencia política. La situación abre un debate sobre el futuro de la empresa estatal.