Raya mantiene a miles en lista de espera durante años
2,5 millones de personas esperan entrar en Raya, la aplicación de citas exclusiva para miembros. Muchos llevan entre dos y siete años en la lista de espera sin recibir respuesta.
El proceso de admisión crea un cuello de botella
Para obtener una cuenta en Raya se necesita una invitación de un miembro actual. La lista no funciona por orden de llegada, sino que cambia según la popularidad de la ciudad o si se consigue un referido. La tasa de admisión es superior al 8 por ciento. La empresa rechazó hacer declaraciones a WIRED.
Gabriela Mark, de 23 años, estudiante de derecho en San Diego, lleva en la lista desde hace cinco años. Escribió un correo a Raya en enero: “¿Mi solicitud flota en el abismo o soy una broma para vosotros?”. No recibió respuesta.
Los referidos no garantizan el acceso
Jennifer Rojas, actriz en Florida, se inscribió en 2020 y acumula 17 referidos sin éxito. “Te miras hacia dentro. Quizá soy yo”, explica. “Empecé a abrir la app cada día para comprobar mi estado”. Lleva seis años esperando.
Mihai Vasile, director creativo en Nueva York, cumple dos años en la lista. “Después de cierto punto, los espacios curados abren sus puertas y todo se vuelve homogéneo”, señala.
La exclusividad genera un mercado negro de invitaciones
Usuarios venden invitaciones en subreddits como r/RayaReferral, que recibe 4.800 visitas semanales. Los precios oscilan entre 75 y 150 dólares. “¿Las chicas están tan desesperadas?”, preguntó un usuario en marzo.
JJ Khadivian, actriz en Los Ángeles, acumula 54 referidos tras cinco años de espera. “Si hay varios que no hemos entrado, deberíamos crear nuestra propia app”, afirma.
El modelo de Raya se extiende a otras plataformas
Tinder y Grindr invierten en experiencias curadas con inteligencia artificial. Grindr prueba Edge, una suscripción de 500 dólares al mes que promete “menos desplazamiento y mejores conversaciones”.
Antecedentes: el origen aspiracional de Raya
Raya se lanzó en 2015 como un espacio para personas de industrias creativas, similar al club SoHo House. Cobra 25 dólares al mes o 50 por la suscripción premium. Recibe hasta 100.000 solicitudes mensuales. La generación Z representa el 40 por ciento de los solicitantes y nuevos miembros.
Implicaciones: la espera como nuevo estándar
La exclusividad de Raya se ha convertido en norma en el sector de las citas online. La espera prolongada afecta a la salud mental de los solicitantes. Rojas, tras seis años, decidió “no pensar en la app” y una empresa competidora le pagó 300 dólares por grabar un vídeo promocional. “Preferiría que me rechazaran”, concluye.