Científico concluye que la minería en fuentes hidrotermales es inviable
Un ecólogo marino que participó en una expedición en 2008 para estudiar la minería en el yacimiento Solwara I de Papúa Nueva Guinea concluyó que no existe un camino viable para esta actividad. La biodiversidad y biomasa únicas documentadas, junto con la fragilidad de estos ecosistemas interconectados, hicieron que el experto descartara la minería submarina en fuentes hidrotermales.
De la fe al rechazo: el caso de Solwara I
El ecólogo Andrew D. Thaler relata que en 2008 se embarcó en el MV NorSky con fe en la promesa de la minería submarina. La empresa Nautilus Minerals planeaba extraer minerales en el campo hidrotermal activo Solwara I, rico en metales como cobre, oro y zinc. El objetivo inicial era evaluar si la minería podía realizarse con daño mínimo al medio ambiente.
Un ecosistema único y frágil
La expedición documentó una biodiversidad excepcional alrededor de las chimeneas hidrotermales. Se observaron langostas Munidopsis, camarones ciegos Chorocaris, caracoles Alviniconcha e Ifremeria, gusanos escamosos, mejillones, pulpos y peces. Solwara I presenta una combinación inusual de alta biomasa y alta biodiversidad, siendo una de las zonas de fuentes hidrotermales más ricas del Pacífico Occidental.
Consecuencias y repercusión del proyecto
Thaler concluyó que los impactos de la minería serían catastróficos para las comunidades de Solwara I y tendrían efectos en cadena en los ecosistemas circundantes. A pesar de ello, Nautilus Minerals obtuvo el primer permiso comercial del mundo para minería submarina de Papúa Nueva Guinea en 2011. La empresa quebró en 2019 sin haber comenzado la extracción. Ese mismo año, Papúa Nueva Guinea estableció una moratoria de 10 años para la minería submarina en sus aguas.
La amenaza se traslada a otras aguas
Actualmente, la amenaza se centra en aguas de EE.UU.. Por directivas de la administración Trump, el BOEM y la NOAA han iniciado procesos para permitir la minería en amplias zonas, incluyendo fuentes hidrotermales y costras de montes submarinos. Recientemente, el BOEM recomendó áreas de arrendamiento cerca de la Fosa de las Marianas que incluyen 13 millones de hectáreas de fondo marino con depósitos de sulfuros hidrotermales.
El dilema de la explotación versus el descubrimiento
Menos del 0.1% del fondo marino profundo ha sido observado. Thaler argumenta que, con la minería a escala comercial, se duplicaría el tiempo de observación humana en los primeros años, haciendo inevitable el descubrimiento de nuevos ecosistemas. Un hallazgo de la magnitud de las fuentes hidrotermales o los arrecifes de coral de aguas frías obligaría a paralizar cualquier operación minera para reevaluar los planes.
El cierre: una advertencia informativa
La tragedia actual, según el análisis, reside en la prisa por explotar el fondo marino antes de comprender qué se podría perder. El texto subraya que el potencial de descubrimiento en las profundidades es casi ilimitado y que la minería submarina, especialmente en fuentes hidrotermales, conlleva riesgos ambientales que aún no se han superado.