Chile presenta plan 2026-2027 para potenciar su industria de defensa
El gobierno de Chile ha presentado un plan de acción 2026-2027 para fortalecer sus empresas estatales de defensa, con el objetivo de construir una industria competitiva a nivel regional. La iniciativa fue anunciada por el presidente José Antonio Kast durante su primer discurso ante el Congreso el 1 de junio.
Las tres empresas estatales en el centro del plan
La estrategia se centra en Famae (ejército), Asmar (armada) y Enaer (fuerza aérea). Estas compañías, vinculadas a cada rama de las fuerzas armadas, producirán armas, buques y tecnología aeroespacial. El gobierno busca modernizar su gestión para convertirlas en una industria integrada, rentable y con proyección internacional.
El modelo de la triple hélice
El plan se basa en una alianza entre el Estado, la industria privada y las universidades. Este modelo busca desarrollar capacidades de uso civil y militar (doble uso) para compartir costes de investigación y abrir mercados comerciales más allá de la defensa. La apuesta es que el gasto en defensa genere empleo, tecnología y exportaciones.
Hito inmediato y objetivo 2030
El próximo hito es el lanzamiento del buque multipropósito Magallanes el 18 de junio en el astillero de Asmar en Talcahuano. Se trata del primero de dos buques para renovar la capacidad anfibia de la armada. Para el final de la década, Chile aspira a ser un actor relevante en la fabricación regional de defensa.
Antecedentes del plan
El plan se enmarca en la primera cuenta pública del presidente Kast el 1 de junio. El gobierno elaborará un programa dedicado en doce meses, basado en un acuerdo firmado en marzo entre los ministerios de Defensa, Economía, la armada, la fuerza aérea y la agencia de desarrollo Corfo.
Implicaciones de la estrategia
La apuesta por una industria de defensa propia supone un cambio significativo para Chile, cuyo sector ha sido limitado y enfocado en necesidades nacionales. El éxito dependerá de una financiación sostenida y de superar los problemas de gestión que han afectado a estas empresas. La meta es que el gasto en defensa, canalizado a través de firmas locales, genere tecnología y empleo en lugar de destinarse a proveedores extranjeros.