El fuego amenaza las cuencas hídricas del Valle de Tucabaca
El Refugio de Vida Silvestre Tucabaca abastece de agua a toda la región a través de 16 ríos vitales, y su preservación es una prioridad para vecinos y autoridades. Los incendios forestales durante la época seca representan una amenaza para las fuentes hídricas del área protegida de más de 260.000 hectáreas.
Dos posturas enfrentadas sobre el uso del fuego
Eder Santibáñez, administrador de Turismo en la Chiquitania, recalca que la conservación hídrica depende de mantener los bosques y destaca la vigencia de una Ley de Pausa Ambiental hasta 2029 que prohíbe cualquier uso del fuego. Rubén Darío Arias, presidente del Comité de Gestión, señala que en emergencias ejecutan medidas extremas como quemas controladas y líneas negras para evitar que los incendios lleguen a centros poblados y cuencas de agua, buscando prevenir la contaminación y disminución del caudal.
La certificación FSC como escudo financiero
El Refugio de Vida Silvestre Tucabaca se convirtió en la primera área protegida pública de América Latina en obtener la certificación FSC. Richard Rivera explica que este sello funciona como escudo político y legal para validar el plan de manejo. El Comité de Gestión vio en esta certificación una oportunidad para captar recursos internacionales, ya que el presupuesto actual solo alcanza para un responsable y un guardaparque para vigilar todo el territorio.
26 años de lucha por la conservación
Las comunidades llevan 26 años peleando de forma autónoma para mantener íntegra la reserva y exigen la institucionalización del cuerpo de guardaparques. El Comité de Gestión se mantiene vigilante ante cualquier intento de explotación maderera indebida y advierten que lo denunciarán públicamente.
Una fábrica de agua bajo presión
El territorio de Tucabaca regula el nacimiento de 45 ríos y 30 quebradas que abastecen a la población y al sector agropecuario, además de almacenar 12,8 millones de toneladas de carbono. La certificación FSC avala los bonos de captura de carbono y certifica los servicios ecosistémicos de producción hídrica, consolidando a Tucabaca como una verdadera fábrica de agua que depende de la gestión de los incendios y la financiación internacional.