El test de microbioma vaginal genera dudas entre expertos
Las ventas de pruebas caseras de microbioma vaginal se dispararon un 2.000 por ciento tras un polémico mensaje del empresario Bryan Johnson. El sector crece pese a la ausencia de aprobación de la FDA y las críticas de investigadores sobre su utilidad a largo plazo.
Crecimiento del mercado tras un mensaje viral
El empresario Bryan Johnson publicó en X que había practicado sexo oral a su novia Kate Tolo y adjuntó una captura de su informe de microbioma vaginal de la empresa TinyHealth. Afirmó que ella obtuvo una puntuación de «100/100» y que su vagina estaba en el «top 1%». La empresa declaró que las ventas de pruebas de salud vaginal aumentaron un 2.000 por ciento en las primeras 48 horas tras la publicación.
Testimonios de usuarias y comunidades online
Farrah, una bailarina de Ohio de 29 años, usó un test de la empresa Neueve para autodiagnosticarse una vaginitis aeróbica tras no obtener ayuda médica. Samantha, de 28 años, comenzó a hacerse pruebas tras un episodio de vaginosis bacteriana y notó una «cepa de paranoia» en el grupo de Facebook Beyond BV, donde usuarias se angustian por sus niveles de Lactobacillus crispatus. Kayla Barnes-Lentz, investigadora de longevidad, se hace pruebas dos veces al año y busca alcanzar el 100 por ciento de bacterias protectoras.
El escepticismo de los investigadores
Jacques Ravel, investigador de microbioma vaginal en la Universidad de Maryland, afirma que el microbioma vaginal es un sistema «muy dinámico» que fluctúa según la dieta, la actividad sexual o la menstruación. Señala que «saber lo que ocurrió en un momento de tu vida no te dirá mucho sobre lo que ocurrirá dos semanas después». Ravel advierte que los tratamientos sugeridos por los tests, como probióticos o antibióticos, pueden alterar el ecosistema bacteriano y causar problemas si se introducen innecesariamente.
Falta de respaldo científico y regulatorio
Ninguno de los tests caseros del mercado cuenta con la aprobación de la FDA. Hana Janebdar, fundadora de Juno Bio, atribuye la falta de investigación al sesgo de género histórico en la comunidad científica. La diversidad del microbioma varía según la raza y la etnia: las mujeres negras tienen estadísticamente menos Lactobacillus crispatus que las blancas, pero eso no indica necesariamente un problema de salud.
La controversia sobre la utilidad a largo plazo
Kimberley Sukhum, directora científica de TinyHealth, defiende que biomarcadores como el predominio de lactobacilos «no son señales pasajeras» y reflejan la salud vaginal. No obstante, Jacques Ravel lamenta que en casi 50 años no se haya encontrado una solución para las mujeres con infecciones recurrentes. Las mujeres que se hacen pruebas buscan respuestas en un sistema que, según el artículo, «les ha fallado».