Magyar jura como primer ministro en «fiesta de cambio de régimen»
Péter Magyar asumirá el cargo de primer ministro de Hungría casi un mes después de que su partido Tisza lograra una victoria aplastante en las elecciones, acabando con 16 años de gobierno de Viktor Orbán. El sábado se celebrará una «celebración de la libertad y la democracia» frente al Parlamento de Budapest.
El nuevo gobierno Tisza se prepara para asumir el poder
Tisza obtuvo 141 escaños de 199 en el nuevo Parlamento, frente a los 52 de Fidesz. El partido de Orbán ha decidido no ocupar sus escaños y su futuro político es incierto. Magyar ha prometido un «cambio de sistema» además de un cambio de gobierno. El ministro entrante, Zoltán Tarr, afirmó: «La prioridad principal es formar gobierno sobre las ruinas del anterior».
Acusaciones de corrupción y devolución de donaciones
Cada día surgen revelaciones sobre corrupción contra Fidesz. El empresario György Wáberer donó 242.000 libras a Tisza, pero Magyar le devolvió el dinero. El nombramiento del cuñado de Magyar como ministro de Justicia generó críticas, por lo que Márton Melléthei-Barna retiró su candidatura para evitar «la más mínima sombra sobre la transición».
Investigaciones judiciales y recuperación de activos
Los ministros entrantes afirman que no habrá venganza, pero los culpables de delitos financieros rendirán cuentas. Se creará una oficina para recuperar activos robados. Una fuente cercana a la fiscalía señaló que las investigaciones «se están convirtiendo en un flujo constante» porque la gente está aportando pruebas. El imperio mediático de Gyula Balásy, que ganó millones en contratos públicos, es objeto de investigación.
Retos económicos y fondos europeos congelados
El mayor desafío es liberar los 17.000 millones de euros retenidos por la Comisión Europea. El déficit presupuestario se ha disparado. El gobierno de Magyar también debe posicionarse sobre el pacto migratorio de la UE, que Orbán rechazó. Magyar mantiene que Hungría necesita petróleo y gas rusos a corto plazo.
Antecedentes del cambio político
El partido Tisza, fundado hace dos años, pasó de cero escaños a 141 en las elecciones de abril de 2026, derrotando a Fidesz, que gobernaba desde 2010. Orbán y otros líderes del partido, que perdieron 83 escaños, han decidido no ocupar sus puestos en el Parlamento.
Implicaciones de la transición
El nuevo gobierno busca mostrar una superioridad moral frente a Fidesz, pero enfrenta una grave situación económica. La incertidumbre persiste sobre si Orbán asistirá a la sesión inaugural. Tarr se mostró optimista: «Estamos aquí para servir. Estamos aquí para cumplir un mandato».