Saavedra hereda una Alcaldía con déficit de 2.500 millones de bolivianos
El déficit alcanza los 2.500 millones de bolivianos (Bs 2.500 millones) en el municipio de Santa Cruz de la Sierra. Carlos Manuel Saavedra asume la alcaldía con la ciudad más poblada del país en una profunda crisis municipal, con funcionarios impagos, deudas con proveedores y servicios deficientes.
Las cifras de la herencia económica
El municipio cuenta con un presupuesto de más de Bs 4.700 millones, el más alto de las comunas del país. Sin embargo, la nueva gestión hereda un desequilibrio económico que incluye una deuda flotante de Bs 600 millones, obligaciones no registradas de gestiones anteriores (2016-2021) por Bs 600 millones, y compromisos del periodo actual que ascienden a Bs 1.300 millones. La deuda pública por créditos supera los Bs 2.200 millones.
Caída de ingresos propios
Mientras en 2024 el municipio percibió Bs 2.104 millones por ingresos propios, en 2025 descendieron a Bs 1.801 millones. El alcalde Saavedra afirmó que aplicará medidas para reducir gastos, achicar la estructura municipal y transparentar el manejo de recursos.
Prioridades inmediatas para la ciudad
La agenda del nuevo alcalde incluye el mantenimiento de canales de drenaje, áreas verdes, alumbrado público, baches, deudas con el sector salud y proveedores. También abordará el transporte público y las falencias en la gestión de residuos sólidos. Saavedra anticipó que comenzará a trabajar desde el día uno para el periodo 2026–2031.
Servicio de aseo urbano en crisis
La Alcaldía tiene una deuda de Bs 200 millones por siete meses de servicios impagos, lo que provocó la suspensión del servicio durante cuatro días y la acumulación de basura en calles. El contrato con la empresa Piraí, vigente hasta 2030 por más de Bs 1.200 millones, y las operaciones de la empresa El Diez han sido objeto de reclamos. La falta de políticas ha ocasionado la proliferación de miles de microbasurales.
Antecedentes: una gestión anterior con servicios deficientes
El descuido y la falta de mantenimiento en plazas, parques y espacios públicos han marcado los últimos meses, con paros de salud recurrentes. Vecinos como Roberto Paco, presidente de las juntas vecinales del Plan Tres Mil, reclaman por el alumbrado deficiente, la limpieza de canales de drenaje y la falta de abastecimiento de medicamentos.
Implicaciones de la nueva administración
El urbanista y presidente del Colegio de Arquitectos de Bolivia, Ernesto Urzagasti, señaló que los primeros 100 días serán críticos para tomar decisiones coyunturales, aunque advirtió que no deben limitarse a tapar huecos durante cinco años. Vecinos como Juan Roca Molina y Fabio Quispe protestan por obras inconclusas, como el viaducto del Plan Tres Mil, y por el avasallamiento del espacio público en mercados como Los Pozos y La Ramada. La nueva gestión deberá retomar la planificación urbana y resolver los problemas estructurales de salud, educación y movilidad.