La guerra en Irán dispara el riesgo de crisis alimentaria mundial
La escasez de fertilizantes ha reducido la capacidad de compra de los agricultores a su mínimo en cuatro años debido a la guerra en Irán y al bloqueo del estrecho de Ormuz. El Banco Mundial alerta de que el aumento de costes del gas natural eleva el precio de producción.
La crisis de los fertilizantes por el conflicto iraní
La guerra en Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz han provocado una grave escasez de fertilizantes. El gas natural, materia prima principal para los fertilizantes nitrogenados, ha disparado su precio. Un portavoz de Fertilisers Europe explicó a Euronews que «los fertilizantes son energía, así que cuando suben los costes de la energía, automáticamente suben los costes de los fertilizantes».
Repercusión en Europa y en el Sur Global
Los ministros de Agricultura europeos reclaman una intervención urgente para proteger las cosechas de cereales. Según la FAO, Asia y el Sur Global sufren una crisis grave, con regiones como India, Bangladesh, Sri Lanka, Egipto, Sudán y África subsahariana afectadas por costes elevados y menor disponibilidad. El Banco Mundial advierte de que la reducción del uso de fertilizantes provocará cosechas menores y prolongará la crisis de pobreza.
Antecedentes: el vínculo entre energía y alimentos
El informe del Banco Mundial indica que el aumento de costes se debe a un repunte de los precios del gas natural. La volatilidad energética eleva los costes de producción de fertilizantes, aunque Europa no afronta un problema de suministro actual debido a una producción que cubre el 70% de la demanda europea y a niveles récord de importación en el cuarto trimestre de 2025.
Implicaciones futuras de la crisis
Sin estabilización de los mercados energéticos, la crisis de fertilizantes podría afectar a la cadena de suministro alimentario global mucho después de que cesen las tensiones militares. El portavoz de Fertilisers Europe pidió a la Comisión Europea que reconozca a la industria de fertilizantes como un pilar esencial de la autonomía estratégica de la UE, mientras el Banco Mundial advierte de un ciclo persistente de precios altos y oferta reducida.