El asesinato de un magistrado en Santa Cruz sacude a Bolivia
El decano del Tribunal Agroambiental, Víctor Hugo Claure, murió acribillado por sicarios la noche del 30 de abril en Santa Cruz. Cuatro impactos de bala en la avenida Busch provocaron su muerte por shock hipovolémico. El ataque, con patrón de sicariato, desató indignación y alarma en el sistema judicial boliviano.
Indignación en la cúpula judicial
El presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Romer Saucedo, expresó “impotencia y bronca” y denunció una “ausencia de Estado”. Para Saucedo, el crimen organizado ha desafiado abiertamente la capacidad estatal. El Tribunal Agroambiental calificó el asesinato como una afrenta directa a la independencia judicial y exigió una investigación urgente.
Reacciones políticas y fiscales
El expresidente Jorge “Tuto” Quiroga tachó el hecho de “espeluznante” y lo vinculó al narcotráfico violento. Desde Sucre, la Fiscalía General del Estado activó la investigación y desplegó fiscales y peritos del IDIF para identificar a los responsables materiales e intelectuales. La mecánica del ataque —disparos y fuga inmediata en motocicleta— coincide con patrones de sicariato.
Una ola de violencia previa en Santa Cruz
En las horas previas al crimen, Santa Cruz registró al menos tres asesinatos en menos de 24 horas. Las víctimas fueron acribilladas en una cancha de fútbol, un restaurante y un evento automovilístico. Este último ataque, ejecutado con precisión, fue vinculado por expertos a actividades ilícitas como el narcotráfico.
Implicaciones de un mensaje criminal
El asesinato de Claure representa un golpe directo al sistema judicial y evidencia que la violencia ha alcanzado a las más altas instituciones del Estado. La investigación avanza con revisión de cámaras de seguridad y declaraciones de una acompañante que estaba en el vehículo al momento del ataque.