Un informe culpa a fallas operativas y clima del accidente en El Alto
Una combinación de condiciones climáticas adversas y fallas operativas provocó el accidente del Hércules C-130 en el aeropuerto de El Alto el 27 de febrero, según el informe de la comisión de investigación de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB). El siniestro dejó 22 fallecidos y 32 heridos.
Cambio de umbral y errores en la maniobra
La tripulación tenía previsto aterrizar por el umbral 10, pero decidió hacerlo por el umbral 28 debido a una tormenta eléctrica, ráfagas de viento y granizo. Este cambio generó dificultades en el descenso. Se identificaron exceso de velocidad, desviación vertical en la ruta de planeo y una inadecuada secuencia de configuración de la aeronave. La pista, además, estaba cubierta de agua y escarcha por una fuerte granizada. El presidente de la Junta de Investigación de Accidentes Aéreos (JIAA), Ricardo Alarcón, afirmó que no hubo una comunicación efectiva, lo que provocó que la tripulación perdiera la conciencia situacional y derivara en una aproximación no estabilizada.
Combustible y riesgo de explosión
El informe confirmó fuego en el motor número 2 y un derrame de combustible en la zona del impacto. La maniobra de los tripulantes para cortar el suministro de combustible evitó una explosión de mayor magnitud.
Obstáculos en la investigación
La comisión enfrentó dificultades por la contaminación del lugar del accidente, ya que personas ingresaron al área para sustraer billetes. La aeronave transportaba al menos 17 toneladas de material monetario para el Banco Central de Bolivia (BCB). Alarcón indicó que de haberse brindado información adecuada desde la terminal aérea de Cochabamba, el accidente podría haberse evitado.
Responsabilidades y futuro judicial
El presidente de la JIAA evitó señalar responsabilidades de la tripulación o de la torre de control, y precisó que esa determinación corresponde a las instancias judiciales que investigan el caso.