Trump retirará miles de soldados de Alemania por críticas de Merz
Donald Trump anunció la retirada de casi 40.000 soldados de bases alemanas tras las críticas del canciller Friedrich Merz sobre la estrategia de EE.UU. en Irán. La decisión afecta a la base de Ramstein, cuartel del Mando Europeo estadounidense.
Anuncio tras las declaraciones de Merz sobre Irán
El presidente estadounidense Donald Trump comunicó en sus redes sociales que retirará una parte importante de los más de 38.000 soldados estacionados en Alemania. La decisión se produjo después de que el canciller Friedrich Merz afirmara que EE.UU. estaba siendo «humillado» por Irán y que su administración carecía de una estrategia coherente para el conflicto.
Un giro en la postura alemana
Merz había apoyado inicialmente a Trump, declarando que entendía la guerra y sus motivos. Sin embargo, a finales de marzo, Alemania se alineó con la posición europea al afirmar que el conflicto «no es nuestra guerra». El aumento de los costes energéticos, calculado por la Comisión Europea en casi 30.000 millones de euros en dos meses, parece haber motivado este cambio.
Un castigo que afecta a la seguridad europea
La retirada de tropas se interpreta como un castigo a Merz. Fuentes diplomáticas europeas indican que la Casa Blanca también evalúa medidas similares contra otros países críticos, como España, por la negativa de Pedro Sánchez a que EE.UU. use bases conjuntas para el conflicto. La base de Ramstein alberga el cuartel del Mando Europeo de EE.UU., y su alteración afectaría los planes de estacionar misiles Tomahawk de largo alcance.
Antecedentes de tensión entre Washington y Berlín
En julio de 2020, al final de su primer mandato, Trump ordenó la retirada de 12.000 soldados de Alemania. El plan fue bloqueado por el Congreso y el Pentágono no pudo ejecutarlo antes de la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca.
Implicaciones de la retirada militar
La decisión de Trump pone en riesgo la relación transatlántica que sostiene la seguridad europea desde la Segunda Guerra Mundial. Alemania, que planea aumentar su gasto militar hasta el 3,7% del PIB para 2030 y convertirse en la primera potencia militar europea, se enfrenta a un escenario de aislamiento respecto a Washington, mientras la extrema derecha de AfD gana terreno en los sondeos.