Bolivia expulsa a activistas argentinos y recibe respaldo de Milei
El Gobierno de Javier Milei respaldó la decisión soberana de Bolivia de expulsar a una delegación de 18 activistas argentinos, incluidos dirigentes sindicales y legisladores, que intentaron ingresar al país para verificar denuncias de vulneraciones de derechos humanos.
Activistas retenidos en El Alto y devueltos a Argentina
La Dirección General de Migración justificó la expulsión por incumplimiento de requisitos e inconsistencias entre los motivos declarados para ingresar y las actividades anunciadas. La delegación incluía al diputado kirchnerista Juan Marino, a la legisladora del Partido Obrero Vanina Biasi, procesada por incitación a la discriminación, y a la legisladora Alejandrina Barry, cuestionada por denuncias no corroboradas sobre Bolivia. Los expulsados calificaron la medida de dictatorial y alegaron violación de sus fueros parlamentarios.
Respaldo desde Argentina y Bolivia
El vicecanciller argentino Pablo Quirno afirmó que Bolivia actuó dentro de sus facultades soberanas. En Bolivia, la senadora opositora Tomasa Yarhui y el senador José Ormachea apoyaron la expulsión, señalando que los activistas buscaban promover agitación social en un contexto delicado.
Antecedentes: misión de derechos humanos rechazada
La autodenominada misión argentina de derechos humanos, integrada por 18 personas entre activistas, sindicalistas y legisladores, fue retenida en el aeropuerto de El Alto y devuelta a Argentina vía Santa Cruz, tras detectarse irregularidades en sus documentos migratorios.
Implicaciones de la medida soberana
La expulsión abre un nuevo frente de controversia entre La Paz y Buenos Aires, aunque con el respaldo del Gobierno argentino, y refuerza la postura boliviana de no permitir activistas extranjeros que realicen actividad política en su territorio.