Un brasileño buscado por narcotráfico muere acribillado en Santa Cruz
Rodrigo Ramos de Andrade, de 36 años y buscado en Brasil por narcotráfico, fue asesinado de cinco disparos en un local de Equipetrol la noche del sábado 13 de junio de 2026. La FELCC y la Fiscalía investigan el caso.
Identificación y pasado del fallecido
La Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) y la Fiscalía identificaron al ciudadano brasileño como Rodrigo Ramos de Andrade, de unos 36 años. Las autoridades descubrieron que en 2012 fue implicado en un caso de tráfico internacional de drogas en Brasil, por lo que era buscado por ese país. Se presume que huyó a Bolivia y se refugió en Santa Cruz.
Hallazgos en su vivienda
En una inspección a su departamento en Equipetrol, cerca del lugar del crimen, los agentes encontraron información relevante sobre su vida. Se duda sobre si su identidad es real o adulterada y se cree que ingresó a Bolivia vía terrestre evadiendo los controles migratorios.
Reconstrucción de los hechos
La víctima fue contratada por otro brasileño para instalar equipos electrónicos y acondicionar una sala para ver el Mundial 2026. Cuando los empleados cerraban el local, escucharon disparos y encontraron al hombre tendido en el suelo. Varios individuos huyeron del lugar en un vehículo con rumbo desconocido. La FELCC ya retiró cámaras de seguridad para obtener más evidencias.
Antecedentes del caso
El suceso ocurrió la noche del sábado en un local del tercer anillo interno de Equipetrol. Inicialmente se desconocía la identidad de la víctima, que fue trasladada a la morgue del hospital de la Pampa de la Isla. La investigación reveló que el brasileño vivía en Santa Cruz desde hace tiempo y que tenía un departamento en la zona.
Implicaciones de la investigación
El homicidio de un ciudadano con antecedentes por narcotráfico internacional sugiere un posible ajuste de cuentas o conflicto entre organizaciones criminales. Las autoridades continúan analizando las imágenes de seguridad para identificar a los responsables, mientras que la falta de reclamación de los restos por parte de allegados refuerza la hipótesis de una vida clandestina en Bolivia.