La Sagrada Família se convierte en la iglesia más alta del mundo en 2026
La Torre de Jesucristo alcanza los 172,5 metros en la Sagrada Família de Barcelona, con motivo del centenario de la muerte de Antoni Gaudí. El papa León XIV visita el templo para la inauguración de la aguja central. El ingenio del arquitecto, basado en arcos catenarios, se ha combinado con ingeniería moderna para superar los desafíos estructurales.
Un desafío de peso resuelto con piedra pretensada
La construcción de la Torre de la Virgen María, de 138 metros, reveló que las columnas se sobrecargarían. Ingenieros de Arup propusieron eliminar el acero y el hormigón armado. “Eso fue un cambio muy grande”, recuerda Steve McKechnie. La solución fueron paneles de piedra pretensados con tendones de acero internos. Este método añade compresión a la piedra y evita grietas por el viento. La Torre de Jesucristo y otras cinco torres centrales se completaron con esta técnica desde 2014.
El arco catenario como base del diseño
Gaudí se inspiró en el Arco de Taq-iKisra, en Irak, considerada una de las siete maravillas del mundo antiguo. El arquitecto rechazó los arbotantes, a los que llamaba “muletas”. En su lugar, usó arcos catenarios para que el edificio soportara su propio peso. Las columnas en forma de árbol en la nave central distribuyen la carga del techo y las 18 torres. Para Gaudí, la gravedad y el arco catenario eran inventos divinos.
Un centenario marcado por la innovación inacabada
Gaudí falleció en 1926 tras ser atropellado por un tranvía. Sus maquetas y bocetos se perdieron en la Guerra Civil de 1936. Aun así, la construcción ha continuado. La fachada de la Gloria sigue sin terminar. “La naturaleza es su maestra”, afirma Fernando Villa, director de innovación. Hoy, drones e inteligencia artificial detectan grietas en un mes, una tarea que antes llevaba dos años a escaladores. El templo sigue en evolución, casi como un ser vivo.