El Gobierno pide suspender bloqueos al iniciar el diálogo
El Gobierno aboga por dejar en suspenso los bloqueos apenas se instale el diálogo este fin de semana. La Paz sufre un cerco que la deja sin alimentos ni medicinas desde hace un mes. El vocero presidencial, José Luis Gálvez, pide a los movilizados adscribirse a la conversación.
Dos encuentros marcan el fin de semana
Este sábado y domingo se celebran dos reuniones clave para una solución pacífica. La Central Obrera Boliviana (COB) convoca un ampliado de emergencia para el sábado. La Vicepresidencia, la Iglesia Católica y la Defensoría del Pueblo convocan al diálogo para el domingo.
La postura del Ejecutivo
El vocero Gálvez afirma: “Nuestro deseo es que al instalarse una situación más formal de conversación, de diálogo reconocido por todas las partes, de manera inmediata se puedan suspender las medidas de presión”. Considera que no hay por qué castigar a la población con el cerco que sufre La Paz desde hace un mes.
El Consejo Económico Social como puente
El presidente Paz conformó esta semana el Consejo Económico Social. El Ejecutivo lo considera su punta de lanza para construir un gobierno con presencia de organizaciones sociales. Paz hizo un último llamado al diálogo a los Ponchos Rojos y a la COB, que fue rechazado. Los dirigentes exigen la renuncia del presidente.
Actores que impulsan el acercamiento
La Vicepresidencia impulsa una mesa de negociaciones con mediación de la Iglesia Católica, la Iglesia Evangélica, la Defensoría del Pueblo, las bancadas parlamentarias y la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia y de El Alto. Gálvez destaca el trabajo de estos actores por tender puentes.
Contexto del conflicto social
La ciudad de La Paz, sede de Gobierno con casi un millón de habitantes, es la más castigada por el cerco de los bloqueadores. La población sufre desde hace un mes falta de alimentos de primera necesidad, oxígeno y medicamentos para los enfermos de los hospitales.
Implicaciones de la negociación
El diálogo del domingo busca resolver los problemas de fondo del conflicto. Gálvez señala que está en manos de la asamblea de los movilizados adscribirse a la conversación. La solución pacífica depende de que ambas partes se reconozcan mutuamente y suspendan las medidas de presión.