La RDC enfrenta un brote de ébola sin vacuna ni tratamiento
Más de 1.000 casos sospechosos y 238 muertes sospechosas se han registrado en la República Democrática del Congo desde el 15 de mayo de 2026. El brote, causado por la cepa Bundibugyo, se ha extendido a Uganda y amenaza a otros diez países africanos.
Detección tardía de una cepa rara
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, viajó a la RDC el 28 de mayo de 2026. Las autoridades registraron 121 casos confirmados con 17 muertes confirmadas. La cepa Bundibugyo no tiene vacuna ni tratamiento aprobados. El virus circuló durante semanas antes de ser identificado, ya que las pruebas iniciales para la cepa Zaire dieron negativo.
Dificultades en la identificación del patógeno
El doctor Macky Mbavugha, del IRC, explicó que las muestras tardaron en llegar a Kinshasa, a casi 2.000 kilómetros. La población percibió la enfermedad como algo místico y el Ministerio de Salud no reaccionó con rapidez. “La gente seguía muriendo”, declaró Mbavugha.
Factores que aceleran la transmisión
El epicentro es la comuna rural de Mongwalu, una zona minera de oro. La alta movilidad de la población ha propagado el virus desde allí. Los grupos armados que controlan las minas, como la CRP y la CODECO, complican la respuesta. Las personas enfermas regresaron a sus hogares y extendieron la enfermedad a otras regiones.
Recortes presupuestarios y sus consecuencias
El IRC perdió entre el 40 y el 45 % de su presupuesto total, unos 15 millones de dólares, tras los recortes de financiación de USAID en 2025. “Si la financiación de USAID hubiera existido, los sistemas de vigilancia habrían seguido operativos”, afirmó Mbavugha. Antes, había fondos para vigilancia de enfermedades y atención sanitaria gratuita.
Respuesta limitada sobre el terreno
El IRC trabaja en la prevención y la detección del virus, así como en la comunicación de riesgos. La falta de recursos ha reducido la capacidad para campañas de concienciación y restricción de movimientos. “Vemos claramente la diferencia respecto al décimo brote”, señaló Mbavugha. Se proporcionan equipos de protección y se mejoran los sistemas de agua.
Resistencia de la comunidad
Las familias se resisten al aislamiento de casos sospechosos y a las prácticas funerarias seguras. La semana pasada, dos tiendas de ALIMA y una de MSF fueron quemadas en centros de tratamiento. Seis personas desaparecieron de los centros de aislamiento. Las familias quieren mantener a sus muertos según las costumbres tradicionales, lo que genera riesgos para la comunidad.
Antecedentes del brote actual
La RDC ha sufrido 17 brotes de ébola. El décimo brote, entre 2018 y 2020, causó casi 2.300 muertes. La actual crisis sanitaria se produce tras los recortes de fondos de USAID en 2025, que debilitaron la vigilancia de enfermedades y la capacidad de respuesta de emergencia en la región.
Implicaciones de la crisis sanitaria
El brote de la cepa Bundibugyo amenaza con extenderse a diez países africanos identificados por el África CDC. La combinación de población móvil, grupos armados y falta de recursos dificulta contener la enfermedad. Sin vacuna ni tratamiento, la única estrategia es romper la cadena de transmisión, pero “los recursos son demasiado limitados para todos los actores humanitarios”, concluyó Mbavugha.