La inflación en la UE presiona al BCE a subir tipos en junio
La tasa de inflación armonizada (IPCA) de Francia, Italia y España repuntó en mayo, mientras que la de Alemania se moderó. Los datos refuerzan la expectativa de que el Banco Central Europeo (BCE) suba los tipos de interés en su reunión del 11 de junio.
Inflación al alza en las grandes economías del sur
En Francia, la tasa IPCA se situó en el 2,8% interanual, su nivel más alto desde febrero de 2024, impulsada por el encarecimiento del gas natural. En Italia, el IPCA subió al 3,3%, ligeramente por encima del 3,2% previsto, con un repunte de la inflación de los bienes y los servicios. En España, la estimación preliminar sitúa el IPCA en el 3,6%, con el transporte como motor principal debido al encarecimiento de los combustibles por la guerra que implica a Irán.
Alemania ofrece un respiro parcial
Alemania registró una moderación de la inflación general al 2,6%, por debajo del 2,9% de abril. Sin embargo, la inflación subyacente repuntó del 2,3% al 2,5%, lo que indica que la tendencia de fondo sigue al alza.
El BCE ante la decisión de junio
Los mercados descuentan por completo una subida de 25 puntos básicos en la reunión del 11 de junio. Las actas de abril muestran que varios miembros del Consejo de Gobierno del BCE no se habrían opuesto a subir los tipos en esa reunión. El gobernador del Banco de Italia, Fabio Panetta, señaló que la guerra en Irán y el riesgo de interrupciones de suministro exigen una recalibración de la política monetaria.
Evolución de la inflación en los últimos meses
La inflación en la UE ha repuntado en mayo tras un periodo de moderación. Francia registró una tasa IPCA del 1,1% en febrero, que se ha acelerado hasta el 2,8% en mayo. Italia pasó del 2,8% en abril al 3,3% en mayo, y España del 3,5% en abril al 3,6%. Alemania, en cambio, ha moderado su tasa desde el 2,9% de abril al 2,6% de mayo.
Implicaciones de la subida de tipos anticipada
El BCE busca corregir la brecha entre las expectativas de inflación a corto plazo, que en abril saltaron al 4% a un año vista, y las de largo plazo, que se mantienen en torno al 2%. Una subida de tipos pretende evitar que el shock energético se consolide en la economía de la eurozona.