Las lagunas del sistema perpetúan la deforestación por palma en Indonesia
Más de 31.000 hectáreas de bosque se talaron para palma en Indonesia en 2025, según datos satelitales de TheTreeMap, pese a los compromisos de desforestación cero adoptados hace más de una década por la industria.
Las tres grietas estructurales del sistema NDPE
Los compromisos NDPE (No Deforestation, No Peat, No Exploitation) cubren el 83% de la capacidad de refinado en Indonesia y Malasia. Sin embargo, campañas como Mighty Earth señalan que la deforestación persiste por tres vías: trazabilidad incompleta, lagunas en la propiedad corporativa y un alcance limitado al aceite de palma que excluye otros cultivos.
La trazabilidad sigue siendo esquiva
Un análisis de Sustainalytics sobre 17 grandes comercializadoras revela que el 69% tiene programas de trazabilidad que cubren proveedores directos e indirectos. Pero AidEnvironment indica que la complejidad de las cadenas, el 40% de producción de pequeños agricultores independientes y los intermediarios impiden rastrear el fruto hasta la plantación. Phil Aikman, de Mighty Earth, afirma que «la trazabilidad total sigue siendo algo esquivo en la industria». El fruto de zonas deforestadas puede viajar más de 100 km hasta una almazara y, una vez mezclado, es imposible separar el aceite conforme del que no lo es.
El caso First Borneo: fruto de plantaciones taladas a 350 km de distancia
Mighty Earth documentó cómo filiales del First Borneo Group talaron más de 3.600 hectáreas entre 2023 y 2025 en la Borneo indonesia. Estas empresas no poseen almazaras en las zonas de expansión, por lo que el fruto se vende a molinos de terceros. Se rastrearon envíos a más de 350 km por carretera desde las concesiones. Tras las denuncias, algunas almazaras dejaron de comprar, pero el caso ilustra cómo las lagunas de trazabilidad permiten que el aceite de zonas deforestadas entre en cadenas supuestamente libres de deforestación.
El entramado corporativo como sombra
La RSPO (Roundtable on Sustainable Palm Oil) exige revelar filiales del grupo corporativo inmediato, pero no las estructuras de propiedad beneficiaria más amplias. Aikman señala que «la RSPO necesita mejorar el juego en sus miembros». El caso más destacado es la familia Fangiono, cuyas empresas vinculadas fueron responsables de un tercio de la deforestación por palma en Indonesia en 2025, según TheTreeMap. Pese a las quejas de ONG, la RSPO desestimó en 2025 una reclamación contra First Resources, filial de la familia.
Laguna entre cultivos
Los compromisos NDPE solo cubren el aceite de palma. Empresas pueden talar para madera, coco o caña de azúcar y seguir vendiendo palma. Unilever y Hershey ya aplican estándares transversales, incluyendo listas negras de proveedores vinculados a deforestación, aunque Aikman reconoce que muchas compañías no actúan «porque sus competidores no han hecho nada».
El test de la normativa europea
El EUDR (European Union Deforestation Regulation), que entrará en vigor a finales de 2026, exigirá a las empresas probar que sus productos no están vinculados a deforestación posterior a 2020. Aikman cuestiona cómo almazaras dependientes de terceros sin verificación podrán cumplir: «cómo estas almazaras pueden ser aceptables en el EUDR es algo que me supera». Sustainalytics advierte que las empresas que retrasen inversiones en trazabilidad se enfrentarán a mayores costes y riesgos operativos.
El precedente de las lagunas estructurales
La persistencia de estas vías de escape significa que la deforestación por palma, aunque reducida en casos de gran escala, sigue activa. Los analistas advierten que sin trazabilidad total y sin un control que abarque las estructuras de propiedad real y otros cultivos, la industria no podrá garantizar cadenas libres de deforestación ni cumplir con el EUDR. Las suspensiones rápidas de proveedores han demostrado ser efectivas a corto plazo, pero el sistema en su conjunto contiene grietas que permiten que el aceite de zonas taladas siga llegando al mercado global.