El proyecto hidroeléctrico Carrizal enfrenta oposición indígena en Bolivia
El pueblo Weenhayek rechaza el proyecto por considerar que vulnera la normativa nacional y tratados internacionales. La polémica surge por la construcción del proyecto hidroeléctrico Carrizal, ubicado en el límite entre Tarija y Chuquisaca. El Comité de Defensa del río Pilcomayo denuncia un impacto negativo en la economía de los pueblos indígenas.
Oposición del pueblo Weenhayek
Los weenhayeks, a través del Comité de Defensa del río Pilcomayo, rechazan el proyecto por considerar que el río Pilcomayo es una fuente de vida esencial. Afirman que no pueden prevalecer intereses energéticos particulares sobre la integridad de la cuenca. La Resolución 01/2026 del comité denuncia que el proyecto es una amenaza económica y de subsistencia insostenible para los pueblos indígenas y ribereños.
Exigencias de información
Los weenhayeks exigen ser atendidos con la instalación de una mesa técnica bajo el principio del Acuerdo Escazú para recibir información del proyecto hidroeléctrico Carrizal.
Apoyo de sectores cívicos y políticos
El movimiento cívico de Tarija y Yacuiba impulsa la obra para mitigar la crisis energética futura en el país. El presidente del Comité Pro Intereses de Tarija, Jesús Gira, afirmó que enviaron a la ALP el proyecto de ley de creación de la Unidad Ejecutora para su debate. Gira señaló que la represa de Carrizal tiene ventajas de desarrollo como la generación eléctrica, ampliación de tierras agrícolas e impulso al turismo.
Socialización del proyecto
Gira aseguró que el Comité Cívico, la Brigada Parlamentaria y la Gobernación realizarán un trabajo de difusión y socialización del proyecto. El presidente del Comité Cívico de Yacuiba, Gilberto Ponce, reconoció que está programada una socialización con diversos sectores de la provincia Gran Chaco.
Beneficios de la represa según sus impulsores
Según el exdirigente cívico Henry Medrano, con la represa se prevé habilitar un horizonte de 90 mil hectáreas agrícolas bajo riego. Medrano señaló que apoyan su construcción por el beneficio de atender una demanda histórica de agua. La represa de Carrizal también generará 300 megavatios de energía eléctrica, regulará las crecidas, impedirá la erosión y apoyará a la piscicultura.