La Fraternidad San Pío X desafía al Papa y consagrará cuatro obispos
La Fraternidad Sacerdotal San Pío X prevé consagrar a cuatro nuevos obispos el 1 de julio en Ecône (Suiza) sin el mandato pontificio, lo que la Santa Sede califica de «acto cismático». El evento podría desencadenar la excomunión de los implicados.
El Vaticano advierte de un acto cismático
La Fraternidad San Pío X, conocida como lefebvrianos, ha confirmado su propósito de consagrar a cuatro nuevos obispos el próximo 1 de julio en Ecône, Suiza. La Santa Sede, a través del cardenal Víctor Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, ha advertido que la consagración sin mandato pontificio «constituiría un acto cismático» y conllevaría la excomunión. El superior general de la Fraternidad, monseñor Davide Pagliarani, presentó una Declaración de fe católica dirigida al Papa, defendiendo que es «el mínimo necesario» para seguir definiéndose católicos.
Un evento histórico con 15.000 fieles
Los lefebvrianos califican la ceremonia como un «evento histórico». Se espera la presencia de más de 15.000 fieles y 1.300 sacerdotes, religiosos y monjas de varios países. La Fraternidad estima que más de 230.000 fieles adhieren a ella en todo el mundo, una cifra que ha crecido desde la excomunión de cuatro obispos en 1988.
La primera crisis del pontificado de León XIV
El Papa León XIV se enfrenta a la primera crisis seria de su pontificado, que acaba de cumplir un año. La consagración supone un golpe a su magisterio, centrado en la recomposición interna, el diálogo y la pacificación eclesial.
El precedente de 1988
En 1988, el obispo francés Marcel Lefebvre consagró a cuatro obispos sin mandato pontificio, lo que llevó a su excomunión por el Papa Juan Pablo II. El Papa Benedicto XVI revocó la excomunión en 2009, pero los cuatro obispos consagrados entonces siguen suspendidos a divinis y sus comunidades permanecen en estado de cisma.
Implicaciones para la unidad de la Iglesia
Para la Santa Sede, la nueva consagración no es solo una violación disciplinaria, sino un acto que atenta contra la unidad de la Iglesia y el papel del Papa como garante de la comunión eclesial. Si se consuma el 1 de julio, la excomunión de los cuatro nuevos obispos y la fractura con la Fraternidad se harán efectivas.