Un ataque masivo de drones ucranianos mata a tres en la región de Moscú
Tres personas murieron en un ataque con drones ucranianos a gran escala contra la región de Moscú, según informaron las autoridades rusas. El ataque ocurrió durante la madrugada del domingo y alcanzó varias localidades, incluida una refinería de la capital.
Víctimas y daños en la capital rusa
El gobernador regional, Andrei Vorobiev, confirmó que una mujer falleció en una casa en Jimki, al norte de Moscú, donde una persona quedó atrapada bajo los escombros. Un hombre y una mujer murieron en la aldea de Pogorelki. El alcalde de Moscú, Sergei Sobyanin, informó que 12 personas resultaron heridas en los impactos contra una refinería de petróleo de la ciudad. La defensa aérea rusa interceptó 556 drones, según el Ministerio de Defensa.
Repercusión en las infraestructuras
El aeropuerto de Sheremétievo, el más transitado de Rusia, reportó la presencia de restos de drones en su territorio, aunque no hubo heridos y las operaciones continuaron con normalidad. «La situación en las terminales de pasajeros es tranquila», indicaron las autoridades aeroportuarias.
La respuesta de Ucrania
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, calificó los ataques como una respuesta «totalmente justificada» a los ataques rusos mortales contra ciudades ucranianas. «Estamos diciendo claramente a los rusos: su Estado debe terminar su guerra», escribió en Telegram. Zelenski vinculó esta ofensiva con el bombardeo ruso masivo que mató a 24 personas en Kiev a principios de semana.
Antecedentes del conflicto
El presidente ruso, Vladímir Putin, lanzó una invasión a gran escala de Ucrania en 2022. En la actualidad, Moscú controla aproximadamente el 20% del territorio ucraniano. En los últimos meses, el ejército ucraniano ha intensificado sus ataques contra instalaciones energéticas clave en Rusia, considerándolas objetivos legítimos.
Implicaciones de la escalada
Este ataque demuestra la capacidad de Ucrania para alcanzar objetivos estratégicos en territorio ruso. La intensificación de los bombardeos sobre infraestructuras energéticas sugiere una escalada en la guerra, que continúa sin señales de desescalada y mantiene una elevada tensión en la región de Moscú.