La predicción de erupciones volcánicas como el tiempo aún es un reto
Un modelo de pronóstico de erupciones similar al meteorológico es posible, pero requiere comprender mejor la física del subsuelo. El artículo publicado el 8 de mayo de 2026 explora si la vulcanología podrá algún día anticipar erupciones con la precisión de los partes meteorológicos, basándose en el estado actual de la ciencia y sus limitaciones.
La comparación con el tiempo atmosférico
La erupción del Pinatubo en 1991, que mató a más de 800 personas, fue anticipada por científicos de EE. UU. y Filipinas que desplegaron instrumentos tras detectar actividad sísmica. Sin embargo, la predicción fue una «corazonada informada» y no un pronóstico certero como los meteorológicos. Según Mike Poland, del Observatorio de Yellowstone del USGS, no se pudo determinar con certeza cuándo ocurriría la explosión ni su evolución. Hoy, la instrumentación ha mejorado con aprendizaje automático y un mayor entendimiento del magma, pero la mayoría de volcanes siguen siendo impredecibles.
La complejidad del magma y las diferencias clave
El pronóstico volcánico es más difícil que el meteorológico porque el magma está a kilómetros bajo la corteza y los volcanes entran en erupción cada décadas. Jenni Barclay, de la Universidad de Bristol, señala que la atmósfera es siempre visible, mientras que el magma es oculto. Cada volcán tiene plomería única y factores como temperatura, presión, gas y cristales influyen en las erupciones. «Solo el 50% de las señales de agitación terminan en erupción», afirma Jessica Johnson, geofísica de la Universidad de East Anglia.
Avances en volcanes frecuentes
En volcanes como el Stromboli o el Etna, los científicos pueden anticipar erupciones con horas de antelación. En el Kīlauea de Hawái y la península de Reikiavik, en Islandia, se rastrea el magma con precisión para saber dónde emergerá. Sin embargo, Tom Winder, del Departamento de Vulcanología de la Universidad de Islandia, califica estos casos de «relativamente inusuales», ya que son volcanes con actividad frecuente y baja probabilidad de explosiones mayores.
La búsqueda de la física común
Para lograr pronósticos precisos, los científicos necesitan descubrir las ecuaciones físicas subyacentes que gobiernan la transición del magma desde un estado estable hasta la falla catastrófica. Diana Roman, vulcanóloga de Carnegie Science, afirma que «no entendemos completamente la física subyacente». El proyecto Ex-X, de la Universidad de Bristol, monitorea volcanes del Caribe Oriental con sismómetros y aprendizaje automático para identificar cambios minúsculos que preceden a las erupciones.
La necesidad de más datos
Los científicos coinciden en que se requiere una campaña de monitoreo masiva, similar a un «Proyecto Manhattan geológico». Zach Ross, del Instituto de Tecnología de California, apoya la idea de modelos genéricos que se adapten a cada volcán. Sin embargo, Marius Isken, del Centro GFZ de Potsdam, advierte que «no hemos observado suficientes sistemas diferentes en erupción». Diana Roman lidera el proyecto SZ4D, que estudiaría zonas de subducción para encontrar leyes físicas universales que permitan predecir erupciones con días o semanas de antelación.
Antecedentes: El caso del Pinatubo
El artículo recuerda que la erupción del Pinatubo en 1991 comenzó el 12 de junio y culminó en una explosión el 15 de junio, matando a más de 800 personas por el colapso de techos. Antes, en abril, científicos de EE. UU. y Filipinas instalaron instrumentos que detectaron la agitación, lo que permitió una evacuación días antes de la catástrofe, aunque sin predicción exacta.
Implicaciones futuras
Si se logra derivar una teoría unificada del vulcanismo, los modelos podrían predecir el momento, estilo y duración de las erupciones. Esto daría a las poblaciones expuestas días o semanas para evacuar, en lugar de las pocas horas actuales. Mike Poland concluye que un pronóstico como el meteorológico es posible, pero requiere décadas de monitoreo intensivo de múltiples volcanes y una inversión científica colosal.