El crimen organizado opera como una empresa, según experto
Comprender el «modelo de negocio» criminal es clave para frenar economías ilegales, afirmó el criminólogo Nicolás Zeballos en el foro internacional Minería Ilegal, Violencia y Crimen Organizado, celebrado en La Paz el 7 de mayo de 2026. Zeballos explicó que el delito debe analizarse como un fenómeno económico, no solo moral, y que las organizaciones criminales priorizan rentabilidad, innovación y adaptación.
Un paradigma empresarial para el crimen
Para el criminólogo y exviceministro peruano Nicolás Zeballos, las organizaciones criminales funcionan como empresas que generan ganancias, innovan y construyen cadenas de suministro eficientes. Zeballos propuso aplicar un “paradigma empresarial” para estudiar sus canales de abastecimiento, mecanismos de operación y puntos vulnerables. Advirtió que limitarse a condenar moralmente la ilegalidad impide entender la estructura productiva que sostiene estos mercados. “Ningún mercado ilegal desaparece por ser ilegal”, señaló.
El triángulo de oportunidad del delito
Zeballos identificó el “triángulo de oportunidad”, un marco criminológico con tres elementos para entender la expansión del delito. El primero es la existencia de actores motivados: organizaciones criminales transnacionales, resilientes y fragmentadas. El segundo es la presencia de objetivos alcanzables, como mercados altamente rentables, ejemplificados por el elevado precio internacional del oro en la minería ilegal. El tercer factor es la vigilancia ineficaz, donde los Estados aplican un “control performativo” con metas administrativas superficiales.
Un ecosistema criminal de múltiples capas
El experto alertó que economías ilegales como la minería clandestina generan un ecosistema criminal interconectado. En la base se encuentra la extracción ilegal del mineral, y alrededor aparecen conductas como invasiones, bloqueos, asaltos y sicariato. Se suman redes de lavado de activos, corrupción y tráfico de insumos como el mercurio, además de delitos asociados como la trata de personas y la explotación laboral.
Respuestas estatales insuficientes
Zeballos cuestionó las respuestas estatales “enlatadas” basadas en incrementar cámaras, patrullajes o estados de emergencia sin un análisis profundo del riesgo y el contexto territorial. Advirtió que las organizaciones criminales instrumentalizan conflictos sociales y demandas legítimas para proteger sus operaciones. Recomendó que gobiernos y empresas desarrollen estrategias de gestión de riesgos basadas en el funcionamiento real de los mercados ilegales, evaluando impactos como pérdida de competitividad o infiltración criminal en cadenas productivas.