Africanos engañados luchan con Rusia en Ucrania por trabajo
Un creciente número de africanos es reclutado fraudulentamente para luchar en la guerra de Rusia contra Ucrania, según revela una investigación de The New York Times. Hombres de todo el continente aceptan ofertas de empleo civil, pero al llegar a Rusia son obligados a firmar contratos militares en ruso y enviados al frente de batalla. Las autoridades de al menos nueve países africanos han reportado casos de este reclutamiento.
Reclutamiento fraudulento con promesas de empleo
The New York Times entrevistó a víctimas y reclutadores. Las empresas fraudulentas se presentan como agencias de viajes o de colocación laboral, y se anuncian en WhatsApp o Telegram. Los contratos estaban en ruso, por lo que los africanos no podían leerlos. En Kenia, el Servicio Nacional de Inteligencia descubrió que unos 1.000 kenianos viajaron a Rusia y fueron a Ucrania, de los cuales solo 30 han regresado con vida.
Testimonios de víctimas: de la promesa al horror
Vincent Odhiambo Awiti, de Kenia, fue reclutado con la promesa de un empleo en una tienda en Rusia. Al llegar, le pidieron firmar un contrato para unirse al ejército ruso. En el frente, su comandante murió decapitado y él presenció cadáveres sin enterrar. Logró escapar y llegar a la embajada de Kenia para regresar a su país. «Luchaba por Rusia. Vestía un uniforme ruso. Pero la lucha no era mía», declaró.
Mecanismo de engaño: redes sociales y contactos personales
Las redes sociales africanas se inundan de anuncios que prometen salarios de hasta 3.000 dólares mensuales y ciudadanía rusa tras seis meses. Intermediarios como Fortune Chimene Amaewhule, un nigeriano dueño de St. Fortunes Travels and Logistics, publican ofertas para conductores y cocineros en el ejército ruso. Una mujer tanzana, Nyariwa, contactó reclutas para Rusia y recibió entre 150 y 1.000 dólares por cada uno.
Consecuencias en países africanos
El gobierno de Camerún informó la muerte de 16 ciudadanos en Ucrania. Ghana declaró que alrededor de 55 de sus ciudadanos han muerto. El ministro de Asuntos Exteriores de Botsuana afirmó que unos 16 ciudadanos fueron contactados, y cuatro viajaron a Rusia. Kgosi Pelekekae, de 25 años, escapó de un campo de entrenamiento ruso al detectarle una afección cardíaca, y fue ayudado por un diplomático de Botsuana a regresar a casa.