Lecornu compra baguettes el 1 de mayo y reaviva la polémica laboral
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, visitó una panadería el 1 de mayo para comprar varias baguettes, lo que ha reavivado el conflicto con los sindicatos sobre el carácter festivo obligatorio de esa fecha.
La compra del primer ministro
Lecornu pagó en una panadería de Saint-Julien-Chapteuil, en el centro de Francia, y dijo: “Vamos a coger varias… al menos cuatro”. También adquirió flores en una floristería cercana. La visita forma parte de una iniciativa del gobierno para eximir a panaderías y floristerías del descanso obligatorio del 1 de mayo.
La respuesta sindical
Marylise Léon, secretaria general del principal sindicato francés, calificó la acción de “espectáculo político que no necesitamos”. Añadió que es necesario mostrar la realidad del trabajo en una panadería. Los sindicatos advierten que los empleados podrían sentirse presionados para trabajar voluntariamente o arriesgar sus contratos.
Antecedentes de la normativa
Bajo la ley francesa, el 1 de mayo solo pueden abrir servicios esenciales como hospitales y hoteles, con salario doble para los empleados. El estatus de panaderías y floristerías no está claro. El gobierno presentó un proyecto de ley que permite su apertura ese día, sujeto a aprobación parlamentaria, y exige que los empleados declaren por escrito su voluntariado y reciban paga doble.
Implicaciones del conflicto
Lecornu también telefoneó a un panadero multado por abrir el 1 de mayo y le aseguró que no pagaría la sanción de 5.250 euros. Los sindicatos alertan de que, si se socava el principio de día festivo, las excepciones aumentarán hasta convertirse en la regla. El gobierno defiende que los panaderos son “indispensables para la continuidad de la vida social”.