Más de 2.500 petas vuelven al Manuripi en una liberación científica
La Universidad Amazónica de Pando lideró la liberación de 2.526 crías de tortuga en la Reserva Nacional de Vida Silvestre Amazónica Manuripi, tras un proceso de incubación y resguardo de casi un año. Esta acción busca revertir la disminución de una especie amenazada por la depredación de huevos y el cambio climático.
Incubación y cría controlada durante once meses
El programa comenzó con el monitoreo de playas naturales y la recolección de huevos en zonas vulnerables de la cuenca del río Manuripi. Los huevos fueron trasladados a una playa madre artificial en el puesto de control San Silvestre, donde permanecieron bajo resguardo técnico durante 78 días. De los aproximadamente 2.700 huevos recolectados, 2.526 lograron eclosionar, una tasa considerada favorable para el repoblamiento. Las crías fueron mantenidas durante siete meses en estanques artificiales para fortalecer su desarrollo antes de la liberación.
Una especie clave para el ecosistema
La peta de río (Podocnemis unifilis) cumple una función esencial dispersando semillas, controlando organismos acuáticos y formando parte de la cadena alimenticia. La Reserva Manuripi, con más de 747.000 hectáreas de bosque húmedo amazónico, se ha convertido en un laboratorio natural para la recuperación de esta especie, cuyas poblaciones han disminuido por la extracción de huevos y la pérdida de playas de anidación.
Una alianza entre universidad, guardaparques y comunarios
La UAP ejecutó el proyecto con apoyo de comunarios de San Silvestre, la Fundación Semilla, el municipio de Filadelfia, guardaparques y técnicos del SERNAP. La participación de las comunidades ribereñas ha sido determinante para identificar playas de nidación y reportar riesgos frente a saqueadores y depredadores naturales. En una región donde crecen las actividades extractivas, la conservación solo es viable si incorpora vigilancia comunitaria y educación ambiental.
Dos años consecutivos de recuperación de fauna
La liberación de 2026 es la segunda consecutiva dentro de un convenio interinstitucional. En 2024 se logró la suelta de unas 2.500 petitas y en 2025 la cifra superó las 2.800, lo que evidencia una mejora en los procesos de incubación y supervivencia temprana. Especialistas consideran que estos programas no generan resultados inmediatos, pero abren una ventana de recuperación a mediano plazo al garantizar que las crías lleguen a tamaños que reduzcan su vulnerabilidad frente a depredadores.