Economista advierte que el PGE 2026 corrige desequilibrios pero no resuelve problema fiscal
El Presupuesto General del Estado (PGE) Reformulado 2026 reconoce un desfase de Bs 24.000 millones en la planificación anterior. El economista Fernando Romero analizó el documento presentado por el Ministerio de Economía. Señala que intenta corregir desequilibrios, pero no aborda los problemas estructurales de fondo.
Un presupuesto de contención con ajuste moderado
El PGE reformulado alcanza aproximadamente Bs 390.000 millones. Incorpora un ajuste moderado mediante recortes en gasto corriente. Mantiene la inversión social por encima de Bs 5.000 millones. Romero destaca la intención de reducir el déficit fiscal a un 9% del Producto Interno Bruto (PIB), pero advierte que este nivel sigue siendo elevado.
Debilidades estructurales persistentes
La principal debilidad es la falta de ingresos genuinos. El déficit del 9% del PIB implica mayor presión sobre la deuda o la emisión monetaria. La estructura del gasto es rígida: cerca del 64% corresponde a gasto corriente. Esto limita el impacto productivo del presupuesto.
Metas macroeconómicas entre lo realista y lo optimista
El PGE proyecta una caída económica del -1,28% y una inflación del 14,9% en 2026. Organismos internacionales prevén una contracción de hasta -3%. Romero señala que reducir déficit, bajar inflación y reactivar crecimiento al mismo tiempo es extremadamente difícil. El contexto está marcado por escasez de divisas y caída de ingresos por hidrocarburos.
Comparación con el ejercicio anterior
El análisis indica que el PGE 2026 es más realista que el de 2025. El presupuesto anterior proyectaba crecimiento y baja inflación que no se cumplieron. El economista aclara que el nuevo documento es más un instrumento de contención que de reactivación económica.
La sostenibilidad exige reformas estructurales
Fernando Romero advierte que sin reformas estructurales no habrá sostenibilidad fiscal. La sostenibilidad del PGE dependerá de medidas como la reducción de subsidios, el acceso a financiamiento externo y la generación de divisas. Identifica riesgos como el bloqueo político, la falta de credibilidad en las proyecciones y la posible conflictividad social.