La Amazonía se acerca a un punto de no retorno por el crimen organizado
La convergencia entre el crimen organizado y los delitos ambientales está acelerando la deforestación. Esta situación distorsiona las economías locales y amenaza con provocar un colapso ecológico irreversible en amplias zonas de la cuenca, según un análisis de expertos.
Un punto de inflexión peligroso
La pérdida de bosque interactúa con el cambio climático y los incendios. Muchos científicos advierten que, si la deforestación alcanza entre el 20% y el 25% en algunas partes de la cuenca, especialmente en el este y el sur, se podría desencadenar una transición irreversible a un estado similar a una sabana. Actualmente, ya se ha despejado entre un 14% y un 17% de la Amazonía.
El crimen como modelo de negocio
Grupos como el Comando Vermelho (CV) y el Primeiro Comando da Capital (PCC) en Brasil han diversificado sus actividades. Se dedican al acaparamiento de tierras, la tala ilegal y, especialmente, a la minería ilegal de oro. Esta actividad ofrece altos rendimientos y permite lavar el producto en los mercados legales. En 2024, se estimó que el 25% del oro en el mercado brasileño era de origen ilegal. En Perú, la proporción fue de alrededor del 40% de las exportaciones.
Una crisis de gobernanza, no solo ambiental
La expansión criminal sustituye al Estado en muchas zonas remotas, controlando el territorio y los recursos. Esto se traduce en violencia contra comunidades indígenas y defensores ambientales. La decisión del juez Flávio Dino del Supremo Tribunal Federal de Brasil, que ordena medidas represivas más fuertes contra estas organizaciones, es una señal institucional reciente para abordar este vínculo.
Repercusión climática y económica
La destrucción ambiental amenaza el ciclo hidrológico del que dependen el bosque y la agricultura en Sudamérica. Además, las economías criminalizadas distorsionan los mercados y erosionan el estado de derecho, socavando las bases para una socio-bioeconomía sostenible basada en productos forestales, restauración o soluciones basadas en la naturaleza.
Antecedentes: La presión histórica y la nueva amenaza
Durante décadas, el debate sobre la Amazonía se centró en el cambio de uso del suelo impulsado por la expansión agrícola y ganadera. Estas presiones, como el avance del cultivo de soja y los pastos, siguen siendo decisivas. Sin embargo, ahora una economía ilícita diversificada y transnacional se ha arraigado en toda la cuenca, agravando la crisis.
Cierre: Desbloquear un futuro sostenible
La respuesta requiere más que medidas de conservación. Es necesario cerrar las brechas de gobernanza, asegurar los derechos sobre la tierra, garantizar la transparencia de las cadenas de suministro y ofrecer alternativas económicas viables a las comunidades locales. El futuro de la Amazonía es una cuestión de seguridad, gobernanza y transformación económica sostenible, cuyas implicaciones se extienden a nivel global.