La AIE alerta de un shock histórico en el mercado del petróleo por la guerra
La producción mundial de petróleo se desplomó en más de diez millones de barriles diarios en marzo. La Agencia Internacional de la Energía advierte de la mayor interrupción del suministro de la historia, tras el fracaso de las gestiones diplomáticas entre Estados Unidos e Irán.
Un Estrangulamiento Sin Precedentes
El cierre del estrecho de Ormuz redujo los envíos de 20 millones de barriles diarios en febrero a apenas 3,8 millones a comienzos de abril. Este fuerte estrangulamiento ha llevado el crudo North Sea Dated hasta 130 dólares por barril.
Repercusión Inmediata en la Oferta y la Demanda
La oferta total de la OPEP+ cayó en 9,4 millones de barriles diarios en marzo. Países como Arabia Saudí, Irak y Kuwait registraron descensos drásticos en su producción. Paralelamente, la AIE prevé ahora que la demanda mundial se contraiga en 80.000 barriles diarios en 2026.
Un Mercado Físico en Tensión Extrema
Mientras los futuros se negocian en torno a 96-98 dólares, el mercado físico para entrega inmediata muestra una escasez extrema. Los cargamentos al contado se pagan 20-30 dólares por encima de las referencias. En Singapur, el precio de los destilados medios alcanzó máximos históricos por encima de 290 dólares por barril.
Destrucción de Demanda y Agotamiento de Reservas
La escasez ha desencadenado una destrucción de demanda, con una contracción estimada en abril de 2,3 millones de barriles diarios. Para mantener operaciones, los países recurren a sus reservas: las existencias mundiales disminuyeron en 85 millones de barriles en marzo.
Antecedentes del Conflicto y la Advertencia
La alerta de la AIE surge tras fracasar las gestiones diplomáticas entre Washington y Teherán. El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que Irán «no está dispuesto a renunciar a sus ambiciones nucleares» y condicionó sus amenazas a la reapertura del estrecho de Ormuz.
Cierre: Escenario de Conflicto Prolongado
La AIE se mantiene prudente pese al alto el fuego de dos semanas. Advierte que, sin un acuerdo negociado y permanente, el mundo debe prepararse para un escenario de ‘conflicto prolongado’ con perturbaciones aún más graves en los mercados energéticos en la segunda mitad del año.