FMI recorta crecimiento de la eurozona al 1,1% por la guerra en Irán
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha rebajado su previsión de crecimiento para la eurozona del 1,4% al 1,1% para 2026. La revisión se debe al impacto de la guerra en Irán, que ha perturbado los mercados energéticos y elevado la inflación mundial.
Impacto directo del conflicto en Oriente Medio
Según el informe Perspectivas de la economía mundial, el bloqueo del estrecho de Ormuz y los daños en infraestructuras han frenado la recuperación económica global. La estratega de inversión Lindsay James advierte: «Cuanto más se alargue el conflicto, mayor será el potencial de recesión económica».
Europa, especialmente vulnerable
El FMI señala que los 21 países de la eurozona carecen de independencia energética y son de los más afectados por el repunte del 19% en los costes energéticos. Este aumento supone un importante obstáculo para la producción industrial europea.
Un panorama geopolítico desigual
Mientras la eurozona sufre, Rusia registra una revisión al alza hasta el 1,1%, beneficiándose del encarecimiento del petróleo. Estados Unidos también ve recortado su crecimiento, al 2,3%. El economista jefe del FMI, Pierre-Olivier Gourinchas, indica que la crisis en Oriente Medio ha frenado la resiliencia económica mundial mostrada anteriormente.
Presión extrema en Ucrania
La presión es particularmente intensa en Ucrania, con una inflación del 7,9% en marzo. El gobernador de su banco central afirma que el país «camina sobre el filo de una navaja» al equilibrar el esfuerzo bélico con los choques externos.
Antecedentes: Un escenario energético alterado
La guerra en Irán ha sacudido los mercados internacionales. La perturbación de los mercados energéticos y el aumento de las hostilidades han elevado las expectativas de inflación mundial hasta el 4,4%.
Cierre: Advertencia de un escenario grave
El FMI mantiene una postura cauta. Advierte de que, si la volatilidad energética se prolonga hasta 2027, se podría dar un «escenario grave» con crecimiento mundial del 2%, lo que forzaría a los bancos centrales a mantener tipos de interés elevados.