Primer ministro de Canadá advierte en Davos que el orden mundial se rompió
El primer ministro canadiense, Mark Carney, afirmó que el orden mundial basado en normas «se rompió» y que «las grandes potencias no tienen freno». Lo declaró este martes en el Foro Económico Mundial (FEM) de Davos. Advirtió a las potencias medias y pequeñas que deben protegerse y actuar unidas.
Un llamado a la autonomía estratégica
Carney señaló que vivimos en una «era de rivalidad entre grandes potencias» donde los fuertes hacen lo que pueden. Ante esto, cuestionó: «¿cuáles son nuestras opciones?». Aseguró que el antiguo pacto «ya no funciona» y que se está en una ruptura, no en una transición. Subrayó que las grandes potencias usan ahora la integración económica como arma y la infraestructura financiera como coerción.
Consejo para los países menos poderosos
El premier canadiense fue directo con su advertencia: «Cuando las normas ya no te protegen, debes protegerte tú». Instó a los países a desarrollar autonomía estratégica en áreas como energía, alimentos y cadenas de suministro. Su propuesta es que las naciones intermedias «se unan para crear un tercer camino con impacto», construyendo coaliciones asunto por asunto.
Antecedentes: Un discurso en un contexto tenso
Carney pronunció su ponencia horas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mostrara interés público por adquirir Groenlandia. El primer ministro canadiense, cuyo país comparte la frontera más larga del mundo con EE.UU., habló desde esa perspectiva geopolítica. En su intervención, hizo referencia clara a que la hegemonía estadounidense ayudó en el pasado a proveer bienes públicos, pero ese pacto se quebró.
Cierre: La opción de dejar de fingir
Carney concluyó que, en este escenario, el poder de los menos poderosos comienza con la honestidad. Afirmó que su postura no es un multilateralismo ingenuo, sino la capacidad de «nombrar la realidad, construir nuestra fuerza en casa y actuar juntos». Su mensaje en el FEM subraya un reacomodamiento geopolítico donde las reglas ya no ofrecen seguridad por sí solas.