Bolivia importará GLP desde junio por caída de producción y contrabando
La importación de Gas Licuado de Petróleo (GLP) costaría 40 millones de dólares anuales al Estado. El experto Raúl Velásquez, de la Fundación Jubileo, advierte que el desabastecimiento actual se debe a la caída productiva y a un «contrabando a la inversa» hacia países vecinos.
Un escenario energético que se complica
Raúl Velásquez proyecta que el país deberá importar GLP desde mediados de 2026 y Gas Natural Vehicular (GNV) a partir de 2028. Esta situación es consecuencia directa de la caída sostenida en la producción nacional de gas natural. La medida busca garantizar el abastecimiento interno ante el déficit.
El contrabando presiona la demanda interna
Velásquez identifica un factor clave en la crisis: el «contrabando a la inversa». Los comerciantes ilegales compran la garrafa subvencionada en Bolivia a 22,50 bolivianos y la revenden en otros países por más de 140 bolivianos. Esta práctica genera una sobredemanda artificial y agrava el desabastecimiento en el mercado interno.
Impacto social y medidas urgentes
El 92% del consumo de GLP es para uso residencial, afectando principalmente a hogares de clase media y baja. El experto recomienda al Estado mantener la subvención pero con una política de refocalización del beneficio. También plantea la necesidad de reforzar los controles fronterizos para frenar el contrabando y asegurar el abastecimiento.
El dilema del precio futuro
Velásquez alerta sobre el impacto en el costo final. Una garrafa de GLP importado, sin subvención, costaría cerca de 140 bolivianos. Esto plantea un interrogante sobre si el Estado subsidiará esa diferencia para mantener el precio interno actual, que es significativamente menor.
Antecedentes de una crisis anunciada
La advertencia se basa en la caída sostenida de la producción de gas natural, materia prima para el GLP y el GNV. Este declive productivo es el factor estructural que fuerza al país a planificar importaciones de ambos combustibles, comenzando por el GLP este mismo año.
Cierre: Implicaciones para la política energética
El escenario descrito implica un cambio significativo en la matriz energética boliviana, pasando de la autosuficiencia a la dependencia de importaciones. Esto conlleva un costo fiscal anual considerable y desafíos logísticos y de control de precios, en un contexto de alta demanda social por este combustible.