Bolivia importará GLP desde el segundo semestre de 2026
La Fundación Jubileo advierte que la importación de GLP será una realidad en el segundo semestre de este año. El experto Raúl Velásquez atribuye esta necesidad a una caída sostenida de la producción de gas natural durante la última década. El Gobierno, por su parte, descarta ajustar el precio del combustible para no golpear a las familias.
Una crisis anunciada por la caída de la producción
Raúl Velásquez, experto de la Fundación Jubileo, señala que el problema de la poca producción de GLP se arrastra desde hace diez años. La caída en la producción de gas natural, en un 50%, ha reducido la disponibilidad de propano y butano, componentes del GLP. Esto ha llevado a que la planta de Tarija procese menos cantidad y se haya dejado de exportar gas.
El contrabando como factor agravante
Velásquez identifica un segundo problema: el contrabando minorista se ha refugiado en el GLP tras el ajuste del precio del diésel. El principal incentivo es la diferencia de precio: el GLP cuesta Bs 22.50 en el mercado interno, pero alcanza los Bs 100 en la frontera. No obstante, advierte que subir el precio al nivel internacional tendría un efecto social muy fuerte.
El Gobierno descarta subir el precio y apuesta por control
El ministro de Desarrollo Productivo, Óscar Justiniano, afirmó que no existe la posibilidad de ajustar el precio del GLP a niveles internacionales. Justiniano argumentó que sería un golpe extremadamente fuerte para las familias bolivianas. En su lugar, el Gobierno analiza reforzar los controles al contrabando mediante el uso de tecnología.
La escasez persiste en las calles
En medio de este escenario, continúan registrándose largas filas para conseguir garrafas de GLP en varios puntos del país. La Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) ha reforzado la distribución, pero advierte que el contrabando agrava la escasez.
Un problema con una década de historia
La advertencia de importación se basa en un problema estructural. La Fundación Jubileo indica que la producción de gas viene cayendo desde hace 10 años, lo que directamente impacta en la disponibilidad de GLP para el mercado interno.
Implicaciones de una dependencia importadora
La posible necesidad de importar GLP marca un punto de inflexión en la política energética boliviana, tradicionalmente exportadora de gas. Esto implica una futura dependencia del mercado internacional y presión sobre las finanzas públicas para mantener el subsidio al precio interno.