Canadá anuncia acuerdo comercial con China para impulsar inversión interna
Canadá permitirá la entrada de hasta 49.000 vehículos eléctricos chinos con aranceles del 6.1% como parte de un nuevo pacto estratégico. El acuerdo busca diversificar la economía canadiense y atraer inversiones por un billón de dólares en cinco años.
Los pilares concretos del acuerdo bilateral
Mark Carney anunció en Pekín una asociación estratégica con cinco ejes. Los pilares son energía limpia, comercio ampliado, coordinación multilateral, cooperación en seguridad pública y lazos culturales. El discurso se centró en resultados concretos y cifras específicas para dar credibilidad al plan.
Condiciones comerciales y plazos definidos
En el sector agrícola, China reducirá los aranceles sobre la semilla de canola canadiense a aproximadamente un 15% a partir del 1 de marzo. Carney contrastó esta cifra con el arancel combinado actual del 84%. El acuerdo también incluye la exención de aranceles por «anti-discriminación» para la harina de canola, langostas, cangrejos y guisantes hasta fin de año.
El contexto doméstico que impulsa el giro político
La presión interna es el motor oculto del cambio en política exterior. La productividad se ha estancado y la inversión empresarial ha decepcionado. El debate sobre la vivienda, la capacidad de infraestructura y la integridad del mercado laboral ha reducido la confianza en las instituciones.
Objetivos energéticos y de inversión
Carney expuso que Canadá pretende duplicar su red energética en 15 años con hidroeléctrica, nuclear, solar y eólica. El país también aumentará la producción de Gas Natural Licuado (GNL) a 50 millones de toneladas anuales para 2030, destinado a mercados asiáticos.
La repercusión estratégica con Estados Unidos
El discurso no mencionó a Trump, pero Washington estuvo detrás de cada línea sobre dependencia y diversificación. Carney argumentó que la relación distante con China durante casi una década dejó a Canadá más dependiente de su principal socio comercial.
La prueba del riesgo geopolítico
El riesgo estratégico es una reacción negativa de Estados Unidos si Washington interpreta esto como un desafío a una línea más dura del hemisferio occidental sobre China. La prueba para Canadá es si puede ampliar sus opciones sin sufrir represalias.
El cierre: una apuesta por reequilibrar dependencias
La apuesta de Canadá es poder reequilibrar su economía sin desencadenar una respuesta que lo fuerce a volver a la dependencia. Si China implementa los recortes arancelarios según lo programado y la inversión sigue, Carney gana tiempo y credibilidad internamente. Si Washington trata el movimiento como una provocación, Canadá puede descubrir que la diversificación es más difícil cuando un vecino controla las puertas.