Reino Unido y Alemania impulsan una misión de la OTAN para la seguridad ártica
Alemania y el Reino Unido promueven «Arctic Sentry», un marco de la OTAN para vigilancia colectiva en el Ártico. Esta iniciativa responde a la declaración del presidente de EE.UU., Donald Trump, de que su país debe «ser dueño» de Groenlandia para contener a Rusia y China. La propuesta busca reforzar la disuasión sin alterar el estatus de la isla, en medio de un choque de soberanía dentro de la Alianza.
Una propuesta para blindar la seguridad de forma colectiva
El modelo es la operación «Baltic Sentry» de la OTAN, activa desde enero de 2025. La ministra de exteriores alemana, Johann Wadephul, tratará el asunto con su homólogo estadounidense, Marco Rubio. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha confirmado conversaciones aliadas sobre nuevos pasos en el Ártico.
La reclamación de Trump reactiva la tensión
El presidente Donald Trump reavivó la disputa sobre Groenlandia, argumentando que la propiedad es necesaria para evitar influencia rusa o china. Señaló que EE.UU. ya opera la Pituffik Space Base en la isla. Dinamarca y Groenlandia planean una visita a Washington para rebatir lo que llaman errores factuales.
Las repercusiones de la disputa en la Alianza
La tensión por Groenlandia prueba la unidad de la OTAN. El primer ministro británico, Keir Starmer, ha presionado para aumentar la postura aliada en el norte. El comisario de Defensa de la UE, Andrius Kubilius, advirtió que una toma forzosa podría acabar efectivamente con la OTAN y activar la cláusula de defensa mutua de la UE.
Antecedentes: un territorio estratégico con una economía reducida
Groenlandia tiene 56.699 residentes y una economía estrecha, donde el marisco supone el 90% de las exportaciones. Dinamarca aporta una subvención anual de unos 614 millones de dólares. La base de Pituffik, operada por EE.UU., da soporte a alerta de misiles y vigilancia espacial.
Cierre: una disputa que marca el futuro de las reclamaciones territoriales
El resultado de este desacuerdo definirá cómo los aliados manejan futuras disputas por territorios estratégicos. La propuesta europea busca institucionalizar la respuesta de seguridad, manteniendo el statu quo de soberanía, frente a la aproximación unilateral manifestada por Washington.