PDVSA cierra pozos en el Orinoco por saturación de almacenamiento y sanciones de EE.UU.
La producción en la Faja del Orinoco cayó un 25% en dos semanas, a 498.131 barriles diarios. La Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA) está cerrando pozos porque el crudo no puede almacenarse ni exportarse. Nuevas sanciones estadounidenses aumentan el coste y riesgo del transporte.
Congestión en la cadena de exportación paraliza la producción
El cuello de botella es visible en el complejo exportador José. Datos de envíos muestran buques en espera y un aumento del crudo retenido en tanqueros, que pasó de 11 a 16 millones de barriles desde mediados de diciembre. En tierra, los combustibles residuales acumulados alcanzan unos 25 millones de barriles.
Medidas de emergencia para evitar un paro mayor
PDVSA ha reabierto tanques inactivos y desviado combustible residual a piscinas de desechos. El objetivo es evitar el cierre del Centro de Refinación de Paraguaná, con capacidad de 955.000 barriles diarios.
Presión estadounidense sobre el transporte marítimo
El 31 de diciembre, Washington sancionó a cuatro buques y entidades comerciales en Hong Kong y China. Un caso destacado es el tanquero Bella 1, perseguido por la Guardia Costera de EE.UU. desde el 21 de diciembre. Estas acciones elevan el riesgo para los cargamentos de crudo venezolano.
Repercusión inmediata para la economía venezolana
La venta de petróleo genera más del 95% de los ingresos nacionales. Cuando las exportaciones se estancan, la escasez de efectivo llega rápidamente. El gobierno de Maduro no ha reconocido públicamente un presunto ataque estadounidense del 29 de diciembre.
Antecedentes: La Faja, el corazón petrolero bajo presión
La Faja del Orinoco, productora de crudo pesado y extrapesado, ha suministrado históricamente cerca de dos tercios de la producción total de Venezuela. La caída actual evidencia el impacto directo de las limitaciones logísticas y la presión exterior sobre su capacidad operativa.
Cierre: Implicaciones de un estrangulamiento exportador
La paralización parcial de la Faja del Orinoco subraya la vulnerabilidad crítica de Venezuela a las sanciones. La capacidad de PDVSA para gestionar el almacenamiento y encontrar rutas de exportación viables determina ahora el flujo de caja del Estado. La situación es un test de estrés para la industria en medio de una ofensiva diplomática y legal internacional.