Analistas recomiendan acuerdos políticos para garantizar la gobernabilidad
La Asamblea Legislativa se distribuye entre seis fuerzas políticas y un pueblo indígena. Tras las elecciones, ningún partido obtuvo mayoría absoluta. Expertos consideran que los consensos son imprescindibles para evitar una crisis económica y una mayor polarización.
Composición del nuevo Legislativo
El Tribunal Supremo Electoral (TSE) confirmó la distribución de escaños: 65 para PDC, 51 para LIBRE, 33 para Unidad, 8 para Alianza Popular, 6 para Súmate, 2 para MAS y 1 para el pueblo Bia Yuqui. Este panorama contrasta con las mayorías absolutas del MAS en las dos últimas décadas.
Mayoría efectiva para los cambios
La analista Erika Brockmann afirmó que la gobernabilidad requiere “algún tipo de alianza y la construcción de consensos”. Subrayó que es urgente dejar de satanizar los acuerdos, pues forman parte de la democracia. La politóloga Natalia Aparicio coincidió en que sin consensos se profundizaría la crisis económica y la polarización política.
Posibles escenarios de alianza
Brockmann planteó una unión entre PDC y Unidad, o un pacto entre PDC y LIBRE con capacidad de alcanzar dos tercios. Una coalición multipartidaria también es viable con agendas claras. Aparicio resaltó que se necesitan líderes con capacidad de conversar y ser empáticos, además de equipos técnicos.
Concertación entre fuerzas democráticas
El analista Carlos Hugo Molina señaló que el CEPAD identificó más de 30 coincidencias en las propuestas de Jorge Quiroga, Rodrigo Paz y Samuel Doria Medina. Un acuerdo entre estas tres fuerzas sumaría 149 de los 166 legisladores, garantizando mayoría absoluta y dos tercios.
Gobernabilidad más allá del Parlamento
Los consensos también deben construirse en las calles para evitar protestas que desestabilicen al nuevo Gobierno. Aparicio advirtió que la oposición del MAS es “una de las más feroces” y que el Ejecutivo debe ser hábil para manejar la presión social.
Antecedentes de la fragmentación política
La Asamblea Legislativa quedó distribuida en seis fuerzas políticas y un pueblo indígena. Esta fragmentación obliga a pactos, alianzas y consensos para garantizar la gobernabilidad en los próximos cinco años.
Cierre: Oportunidad para un nuevo pacto
La fragmentación política abre un escenario complejo que obliga a los líderes a negociar y construir puentes. Los acuerdos permitirían estabilizar la economía, avanzar en reformas pendientes y recuperar la confianza ciudadana en la política. El desafío es enorme, pero la posibilidad de un nuevo pacto social permanece abierta.