Sánchez de Lozada vincula la crisis actual con la demagogia desde EE. UU.
El expresidente atribuye la situación a un «crimen económico» por el despilfarro de ingresos del gas. Reaparece con una carta al cumplirse 40 años del Decreto Supremo 21060. Afirma que el país enfrenta una nueva crisis crítica.
Una mirada al pasado para entender el presente
Desde Washington, Estados Unidos, el expresidente Gonzalo Sánchez de Lozada escribió una carta con motivo del 40 aniversario del Decreto Supremo 21060. El objetivo declarado es «mirar al futuro» sin repetir los errores del pasado porque, según su análisis, «el país enfrenta nuevamente una situación crítica» económica.
El fantasma de la crisis
Señala que la inflación actual «está contenida por subsidios insostenibles y la contracción de la economía». Además, advierte que «las instituciones han sido debilitadas y la desconfianza paraliza a todos los actores». Para el ciudadano, esto se traduce en una realidad de subida de precios, filas por combustibles y escasez de dólares.
Un paralelismo con una «gran diferencia»
Establece un paralelismo entre la crisis de 1985, provocada por el desplome del precio del estaño, y la de 2025, vinculada al gas. Sin embargo, enfatiza una distinción crucial: «esta vez no se trata de un derrumbe provocado por el mercado internacional», sino de lo que califica como «uno de los mayores crímenes económicos en la historia del país: despilfarraron los ingresos del gas sin realizar nuevas inversiones».
Los cimientos de 1985
El Decreto Supremo 21060 fue promulgado el 29 de agosto de 1985 por el entonces presidente Víctor Paz Estenssoro para estabilizar al país, que sufría una grave crisis de hiperinflación. Sánchez de Lozada asegura que este decreto consiguió sus objetivos y permitió realizar reformas que profundizaron la democracia y dieron nuevo impulso a la economía.
Un camino a reconstruir
La conclusión es que se necesita un liderazgo político «firme y concertador» que dé mayor libertad a los agentes económicos y proteja a los más vulnerables. Ante una «división social, regional y étnica más grande que nunca», su llamado final es a buscar los factores de unidad que permitan reconstruir Bolivia sin excluir ni privilegiar a nadie.