Un proyecto de seda transforma la conservación en Madagascar
La bióloga Catherine Craig desarrolló una empresa de conservación basada en la producción de seda por orugas nativas en Madagascar, proporcionando ingresos a agricultores y artesanos durante más de dos décadas. El proyecto, gestionado ahora por líderes malgaches, vincula la protección del hábitat con la generación de ingresos locales en los bosques fronterizos.
El origen de una idea
Catherine Craig comenzó su carrera en biología de campo en Gombe con Jane Goodall en 1972. Posteriormente, se doctoró en ecología y evolución y estudió arañas y seda en la Universidad de Yale. Su motivación surgió al observar que la pobreza era un factor clave en la pérdida de hábitats. Buscó un lugar con alta biodiversidad y pobreza, encontrándolo en Madagascar, un país con una tradición textil de seda. En 2004, inició el trabajo de campo en los bosques fronterizos de Ranomafana y Makira, fuera de las áreas protegidas, para trabajar con los agricultores locales.
Creación de la empresa y el equipo local
El programa resultante se denominó Conservation through Poverty Alleviation, International (CPALI). La iniciativa incluyó la cría de orugas nativas, la plantación de árboles, la formación de agricultores y un taller para mujeres donde se transformaban capullos en productos vendibles. Mamy Ratsimbazafy, inicialmente asistente de campo, se convirtió en director de la organización local SEPALI Madagascar. Lalaina Raharindimby lideró el programa artesanal. El proyecto se expandió para incluir rafia, tintes naturales y biocarbón. Cuando el precio de la vainilla subió, algunos agricultores abandonaron la seda, pero al caer, el mercado de capullos sirvió de respaldo.
Lecciones de la experiencia de campo
Craig aprendió que el éxito requería paciencia y respeto por los tiempos de la comunidad. Fue esencial consultar a los ancianos de las aldeas antes de presentar el proyecto a los agricultores. Se estableció una granja de demostración para que los agricultores comprendieran el proceso. Craig decidió no utilizar vehículos ni barcos del proyecto, gastando todos los fondos localmente para demostrar su compromiso. Después de 20 años, se retiró de la dirección diaria al considerar que su gestión limitaba la independencia del programa.
La transición a liderazgo malgache
Craig concluyó que su gestión empezaba a limitar la independencia del programa. El proyecto queda ahora bajo el gobierno del equipo malgache, con CPALI centrado en la recaudación de fondos y el acceso a mercados. La fundadora se muestra orgullosa de haber dejado el proyecto financieramente seguro y gobernado localmente. El equipo continúa con la producción de seda, agroforestería y biocarbón, buscando nuevos recursos endémicos para productos sostenibles en los bosques fronterizos de Makira.