Cárceles bolivianas permiten delinquir desde dentro con internet sin control
Una mujer fue engañada por un recluso que usó Facebook para enamorarla y citarla en la cárcel de San Pedro. El caso revela cómo privados de libertad acceden a internet para cometer delitos como captación de víctimas, extorsión o trata, según el texto. La falta de control en los penales bolivianos facilita estas prácticas.
Una historia de engaño desde la prisión
Dulce (nombre ficticio) conoció en Facebook a Sergio Mamani, quien fingió ser un antiguo compañero de universidad. Tras semanas de chat, él le confesó estar en detención preventiva por defensa propia y ella comenzó a visitarlo a diario en la cárcel de San Pedro. Dulce descubrió después que el recluso cumplía condena por violación a una menor y que había construido una identidad falsa. Ella lo bloqueó al confirmar la verdad.
Víctimas vulnerables y violencia digital creciente
La psicóloga Narayani Rivera señala que los agresores detectan personas con baja autoestima o aisladas socialmente. La abogada Adriana Pérez Tudela afirma que estos casos buscan extorsión, material sexual o captación para trata. Desde la pandemia, la violencia digital se ha amplificado, según Pérez Tudela.
Internet sin control dentro de los penales
La Ley del Sistema de Seguridad Ciudadana prohíbe celulares en prisiones, pero la abogada Luisa Chipana asegura que la mayoría de los reclusos tienen acceso. Se han intentado instalar inhibidores de señal en Palmasola, pero los internos los evadieron, según el director general de Régimen Penitenciario, Juan Carlos Limpias.
Falta de personal y recursos para el control
El Director Nacional de Seguridad Penitenciaria, Rodolfo Machicado, reconoce que el control no es minucioso por la desproporción entre funcionarios y la población penitenciaria, que es de 33.000 privados de libertad, un 200% de la capacidad carcelaria. Susana Saavedra, de Fundación Construir, pide una reforma completa del sistema.
Un sistema que fomenta la reincidencia
El texto señala que los reclusos con estatus dentro de los penales poseen dispositivos de última generación. El exdirector de Régimen Penitenciario, Ramiro Llanos, afirma que implementar inhibidores requiere enfrentar a empresas telefónicas, internos organizados y policías corruptos. La directora de Fundación Construir sostiene que la saturación carcelaria impone la reforma.
Vacíos legales que dificultan la denuncia
La abogada Adriana Pérez Tudela explica que no existen tipos penales específicos para la violencia digital, y las denuncias requieren un costo mínimo de 3.000 bolivianos. Las pericias informáticas demoran hasta seis meses, lo que desgasta a las víctimas. En 2025, se atendieron 350 casos de violencia digital.
Caso similar en Cochabamba
En 2023, una joven fue violada por el recluso Roger Calderón dentro de la cárcel de San Sebastián Varones, tras ser contactada por Facebook. La denuncia quedó sin curso, según el texto.
Lecciones de una víctima que previene
Dulce cortó su cabello como símbolo de sanación y recomienda a otras mujeres no dejarse llevar por palabras bonitas y verificar quién escribe en redes sociales. El texto implica que, pese a los vacíos legales y el control deficiente, las víctimas pueden romper el ciclo y advertir a otras personas.