La creencia en un mal místico agrava el brote de ébola en RDC
220 muertes sospechosas y 900 casos por ébola en la República Democrática del Congo. Muchos pobladores piensan que la enfermedad no existe, lo que favoreció la propagación inicial del brote. La falta de recursos para testear y la violencia complican el control.
Desconfianza y «enfermedad mística» en el este del país
En Mongbwalu, algunos creen que la epidemia se debe a una «enfermedad mística». Jonathan Imbalapay, líder de la sociedad civil, afirmó: «Al principio, la gente creía que se trataba de un asunto de ataúdes». Laureine Sakiya, de 26 años, cree que la enfermedad existe y pide vacunas, pero no las hay para la variante Bundibugyo. Adam Hussein, representante de curanderos tradicionales, mostró su preocupación por «aquellos que dicen que esta enfermedad es inventada».
Un cadáver infectado viajó 80 kilómetros sin control
El primer caso sospechoso se identificó en Bunia. La familia trasladó el cadáver a Mongbwalu; el mal estado de la carretera dañó el ataúd y expuso el cuerpo infectado. Las pruebas locales no identificaron el ébola. Solo cuando las muestras llegaron a Kinshasa, a 1.800 kilómetros, se confirmó el brote, pero era tarde.
La OMS declaró la emergencia internacional
La OMS estima 220 muertes y más de 900 contagios. El brote se centra en la región de Ituri, donde décadas de conflicto han generado desconfianza hacia el Estado. La epidemia se ha propagado a varias provincias y llegó a Uganda, lo que llevó a la OMS a declarar una emergencia internacional.
Respuesta sanitaria lenta y recursos limitados
En el hospital de Mongbwalu, los equipos sanitarios usan cubos de plástico para el lavado de manos. Florent Uzzeni, coordinador de MSF, alertó: «Esta epidemia es algo fuera de lo común». Los balances oficiales están «subestimados» porque la capacidad para hacer pruebas es «extremadamente limitada». Una tienda de aislamiento fue incendiada durante disturbios. En epidemias anteriores, la desconfianza ya había provocado incidentes.